In Invernum qualqum soreteae fiumo expelent

DEFINICIÓN


galanga (diccionario de la real Academia Española)

3. f. Bacín plano con borde entrante y mango hueco, para usar en la cama.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

La Galanga Infantil: Hans y Greta

Los Cuentos Infantiles deberán ser re-escritos. Si a la poca costumbre de leer que les va quedando a los chiquilines le agregamos lo anacrónico e hijoputista de los cuentos infantiles, seguramente ninguno de nuestros nietos se va a prender de la literatura.
Hansel y Gretel fue escrito hace una punta de años por un par de hermanos (los Grim) que evidentemente habían sido golpeados, abusados, vendidos como esclavos y obligados a escuchar los discursos de Donald Trump cuando niños. 
Solo así puedo entender el sentido de su literatura.
Los extranjeros tienen un Glosario al final del artículo.

Hoy, para La Galanga Infantil: Hans y Greta.


Había una vez una pareja de leñadores que vivían en un bosque muy apartado de la ciudad principal y de las rutas por donde pasaban los ómnibus de ONDA. La pareja tenía dos hijos: Hansel y Gretel pero todos les decían Hans y Greta. Hay varias versiones: unos dicen que eran marido y mujer; otros dicen que ella era la madrastra de los niños por lo que todo lo malo que había en el cuento era obra exclusiva de la mujer que, como madrastra que era, tenía que ser malísima.
Como siempre pasa en estos cuentos la pareja vivía en la más horrible de las penurias económicas. Esperaban día tras día a que las cosas mejoraran pero los candidatos presidenciales se sucedían unos a otros y no habían cambios.
Llegó un momento que no tenían nada para comer. Allí fue cuando la madrastra, en un alarde de hijoputez, le propuso al tipo que llevara a los niños a lo más profundo del bosque y los abandonara. Seguramente se iban a morir de hambre y sed, pero al menos no los iban a ver y no se iban a poner tan tristes. El padre, que al principio la idea no le gustó, no se hizo rogar mucho y aceptó llevarlos la mañana siguiente. No sería autor intelectual del homicidio especialmente agravado, pero la cana se la comería igual.
Hans, que estaba despierto, escuchó lo que la madrastra dijo.
"Greta: somos boleta" le dijo a su hermana
"¿Por?" preguntó la niña entre sueños.
"Porque los Viejos nos van a abandonar en el bosque. Pero no te preocupes que se me ocurrió una idea para salir del lío"
A la mañana siguiente el padre los levantó temprano y se los llevó al bosque. Hans, previsor, se había guardado unos pedazos de pan para ir dejando miguitas en el camino y encontrar el regreso.
Cuando llegaron a lo más denso del bosque el padre los dejó juntitos, le dijo que lo esperaran por allí que él iba a buscar señal de Internet para mandar un Whatsapp y se fue para la casa.
Los hermanitos esperaron un rato y cuando se dieron cuenta que el padre ya no estaba buscaron las miguitas de pan, sin éxito: se la habían comido los pájaros del bosque. Hans era muy emprendedor, pero no había leído el cuento de Pulgarcito de Perrault que había cometido el mismo error.
La cuestión es que luego de dar vueltas y vueltas encontraron una casa perdida en el bosque donde vivía una vieja que los invitó a pasar. Rara, muy rara la casita: estaba construída de chocolate y dulces.
"Bueno, por lo menos hay alguien que todavía es gente" pensó, equivocadamente Greta. La vieja lo que quería era hacer trabajar en las tareas de la casa a Greta y engordar a Hans para después comérselo. No es que la vieja fuera caníbal (que se daba poco en ese bosque) sino que estaba absolutamente gagá y se había creído una receta de niños envueltos que había bajado de Internet.
Fue así que encerró en una jaula a Hans e hizo trabajar sin parar a Greta. Como la vieja, además de gagá, estaba casi ciega, no se daba cuenta si Hans estaba gordito o flaco como al llegar. Entonces le daba comida en pila y le pedía que Hans le diera uno de sus dedos para ver si estaba gordo. Hans le alcanzaba un hueso de pollo que le había quedado de su primer comida y la vieja pensaba que seguía flaco, lo que asegura el diagnóstico de que la vieja estaría ciega pero estaba mucho más gagá todavía.
Sin embargo llegó el día en que la vieja se decidió comerlo como estuviera. Así que le pidió a Greta que prendiera el horno. Greta, que como comía las sobras que le daba Hans, pensó que si la vieja mataba al hermano se le iba a acabar la comida. Así que con mucha astucia le pidió a la vieja que se fijara si el horno estaba bien y cuando la tuvo frente al mismo la empujó para adentro y cerró la puerta.
"¡Viva, viva!" seguramente gritaban los niños al sentir los gritos de la vieja. (No me imagino que es lo que gritarían los niños a los que se les contaba este cuentito tan dulce)
Greta liberó a su hermano y juntos comenzaron a comer parte de la puerta y de su marco (todo de chocolate) para poder escapar. Con la glicemia por las nubes pudieron salir y encontraron un sendero que los llevó al pueblo. Obviamente no dijeron nada de la muerte de la vieja.
Lo que sí se les ocurrió fue hacer de la casita un lugar de Turismo Infantil (que luego copiaron otros con bares de hielo).
Y les fue bien; hicieron plata en pila.
Y perdonaron a sus padres. Tanto que los invitaron a la casita de dulces y les cobraron la mitad de la entrada.

Glosario para extranjeros

ONDA: Empresa de ómnibus interdepartamentales que recorría todo el Uruguay.
Cana: Cárcel
Ser boleta: Haber perdido toda oportunidad
Gagá: Portadora de demencia senil o Enfermedad de Alzheimer

No hay comentarios:

Publicar un comentario