In Invernum qualqum soreteae fiumo expelent

DEFINICIÓN


galanga (diccionario de la real Academia Española)

3. f. Bacín plano con borde entrante y mango hueco, para usar en la cama.

jueves, 2 de mayo de 2013

Breve historia del retrete

Carlitos insiste en su versión de la Historia. Esta vez se enfrenta al retrete. ¿Quién ganará?

Pero, lo más importante: esta Historia continuará

Breve historia del retrete


Teniendo en cuenta que cada persona, al día, desprende un litro y medio de orina y unos ciento cincuenta gramos de deshecho sólido, el hombre se ha encontrado con un problema que enunciaba en forma de pregunta: ¿dónde depositarlos?

El Orinal ¿Qué mejor antecedente para el retrete que su predecesor, el orinal? Reinó durante veintidós siglos, desde que lo inventaron los romanos hasta que comenzaron los problemas de salubridad en las grandes urbes. Pero fueron los romanos, en el siglo II antes de Cristo, quienes inventaron el orinal al que llamaron “matula”. También los cretenses se ocuparon del personal menester dedicando a ello un cuarto o habitación de forma exclusiva, con un asiento único. Además, la sillas estaban canalizadas en la arquitectura de las viviendas. Las dificultades técnicas que planteaban tales construcciones impidieron que se extendiera en los nuevos planteamientos urbanísticos. Llegados al siglo XVIII, la alta densidad de población de muchos núcleos urbanos y la falta de higiene traen los primeros problemas serios. Son muchos años de abandono y las calles empiezan a apestar, presentando un paisaje desolador abierto a la enfermedad. En Francia, la situación se hizo especialmente delicada. Sobre todo porque personas de toda condición y estrato carecía del más mínimo pudor y realizaba en la calle sus necesidades. En tiempos de Carlos V, en el año 1375, se ordenó que todos los propietarios de la Villa y suburbios de París instalaran en sus casas letrinas para tratar de evitar que la inmundicia y las excrecencias dejaran de gobernar las calles. Pero el problema lejos de solucionarse se complicó. En el siglo XVIII se dictó en París un decreto que prohibía defecar en las calles. Curiosamente, una especie de delegación compuesta por personalidades de la burguesía acudió al Ayuntamiento parisino para mostrar su protesta. Las primeras letrinas higiénicas fueron instaladas en París en el año 1865. Luego otras grandes ciudades imitaron el gesto. Y en 1919 hasta el jardín de las Tullerías contaba con excusado. Hasta la fecha uno de los recursos más socorridos era tirar los excrementos a los ríos. Jean-Baptiste Mouras inventó la fosa séptica, consistente en un depósito de chapa de cuatro metros cúbicos que llegaron a sustituir a las letrinas. El invento tenía un problema y era la ausencia de lecho bacteriano que descompusiera las sustancias fecales. Donald Cameron en 1896 resolvió este problema. Esta solución entre 1865 y 1885 se convirtió en un problema porque los principales ríos de las ciudades europeas se habían convertido en vertederos de basura inagotable. Aguas que, en algunos casos y en verano, se podían ver borbotear como consecuencia de la fermentación. 

La Taza del Retrete. Creada en 1883 por una Institución llamada Escuela Mongee en Francia. Los
cuartos de baño de esta escuela contaban con una taza muy similar a las que se usan en el siglo XXI. Se desconoce el nombre del inventor, solo se sabe que se puso en funcionamiento en la referida escuela. 

La Cisterna de Agua. Water-Closet. Invento de Thomas Crapper, de origen británico, que en 1886 instaló sobre su taza un depósito de agua de unos diez litros de capacidad. Una palanca liberaba el agua al tirar de una cadena. Mejoró su invento con un sifón que permitía que siempre hubiera agua en el fondo y quedara separada la taza de la cisterna. Era necesario contar con agua corriente y alcantarillado público en todos los hogares. Algo que tardaría en llegar.

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