por Caperuza Rebelada
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Visto desde acá, de allá
O de acullá
Siento que comparto con muchos
Que en está elección
En juego
Parte de nuestra vida va..
Acá y acullá !!!
Arriba La Galanga metiendo fuerza !!!! Vamos que vamos !!!!!
Anónimo
In Ivernum qualqum soreteae fiumo expelent
Por Tano de la Mondiola
A los siete años, el mundo entero cabe en una radio a transistores. Esa Mitsubishi de 6 transistores que me habían traído los Reyes y arrimaba a la oreja para escuchar al armenio por Radio Independencia.
Y de golpe, el anuncio: "Miseria" por los Beatles.
La infancia tiene esa literalidad hermosa, decíamos hace un par de semanas. Pero en este caso la idea que me hice fue la literal, la acepción de ese vocablo: miseria, penuria económica, privaciones. La Misia Dura del tango (y la del Popu). Enfin, lo que había en Uruguay, como cantaron Dino, Alfredo y Días de Blues.
Pero los Beatles no le cantaban a eso. Era la mina que se fue (el objeto de la canción). Es que aquello fue una de las tantas burradas de traducción literal que las bestias que editaban los discos en el Sur cometían con frecuencia. Misery, en inglés, refiere a infelicidad, tristeza. ¡¡Qué temón!!
Es el segundo tema del lado A de Please Please Me, el debut de Los Beatles y se grabó la tarde del 11 de febrero de 1963, un día histórico por lo productivo. Querían capturar la esencia de un vivo en el Cavern, pero lo hicieron en los estudios EMI de Londres. Para simular ese ambiente, los ingenieros alejaron un cacho los micrófonos de los equipos, aprovechando la acústica del lugar, algo que en esa época era un arte. El problema fue que la mezcla estéreo original repartió el sonido de forma muy artificial: las voces a la derecha, el bajo y la batería a la izquierda, y el centro quedó como un agujero negro.
Uno eso no lo sufrió hasta mucho tiempo después. La única fuente solía ser la radio AM. La mía era esta a la derecha.
Y como contaba en otras, el disco en Uruguay era mono, a prepo. Un bajón que no les hacía justicia, ni el mono, que era más bien un gorila, ni el estéreo.
Este nuevo remix logra un audio mucho más natural: la voz principal se planta firme en el centro y las armonías van un poquito a la izquierda. La batería y el bajo también se centraron para darle tremenda base al tema. Las guitarras de George y John quedaron en sus lugares originales, cuidando a full el eco natural de las paredes del estudio. El piano, que grabó el productor George Martin unos días después, lo puso apenas corrido a la derecha. Lo curioso es que Los Beatles no pensaban cantar este tema. John y Paul lo escribieron para Helen Shapiro, una minita de 16 años que salía de gira con ellos, pero sus productores lo rebotaron por ser muy "p' abajo".
Ponete unos auriculares decentes, dale volumen a 8/10.
Hoy no reparo en gastos y les traigo, además, tomas de estudio previas. Verán que el adorno del piano ya estaba creado por George en viola.
Ir a Punta del Diablo todos los años un par de semanas de vacaciones en verano es vital para mí. No sólo por hacer un poco de playa, tener tiempo para dormir y leer a gusto, sino porque significa volver. Regresar, aunque más no sea por poco tiempo. El suficiente para saber que uno nunca ha terminado de emigrar y porque tiene ese reflejo de pertenencia que al cabo del segundo día te da a entender que nunca te has ido, que siempre has estado. Es tan querible sentir la humedad cuando te golpea en el pecho al cruzar las puertas del aeropuerto, como recorrer avenida Italia hacia el centro en busca de los afectos. O revivir las sudestadas que agitan la costa dándote la bienvenida a un paisaje que uno se ha llevado en la maleta entre ropa, yerba y papeles.
El plan cada año suele ser más o menos el mismo: una breve estadía en Montevideo para estar con familiares, y ver a colegas y amigos que comilona de por medio te comprometen desde mucho antes de llegar, so pena de tener que escuchar algún reproche un tanto velado. O indisimuladas acusaciones de ingratitud por una hospitalidad defraudada. La agenda nunca alcanza, e inexorablemente te volverás con la promesa de que “en febrero que viene sí, sale “. O “- ¿qué van a hacer en carnaval? Capaz ahí podríamos pasar a verlos y hacemos algo…. “La mitad de quienes saben que estuviste, pero no viste, se pueden declarar legítimamente despechados. Total, que más que vacaciones, amenazan con convertirse en una maratón de reuniones, trasnoches y sobremesas entre cuentos, recuerdos y abrazos bien apretados.
Después sí, la desconexión, luego de tres horas por la ruta y declarando la bajada a la playa como prioridad, y el parrillero como lugar de culto. Nada más; lo necesario. Ese universo compartido y al mismo tiempo reservado es la recarga de energía para el resto del año. La grandiosidad del paisaje, el cielo pinchado de estrellas por las noches, el rumor del océano a la distancia, el aire perfumado que sopla en bocanadas y ahuyenta el calor, todo eso hace que cada año la cita sea impostergable.
La pandemia nos privó de un par de veranos de esos, pero en cuanto la cadena sanitaria comenzó a aflojarse, ese año reinauguramos la sagrada costumbre. No solamente había que estar vacunado para poder comprar pasajes; todavía se practicaba el hisopado para salir o regresar, aunque a esa altura en forma aleatoria. Así y todo, necesitaba estar, sentir el olor a la paja del techo del quincho mojado por la lluvia, cruzar la arena para llegar al agua, y seguir con el libro que cada año elijo especialmente para sellar el disfrute.
Luego de algunos días de tormenta matizados con mucho sol, ese que todo el mundo aplaude cuando se oculta en el fondo, una tarde comencé a sentir que el cuerpo me pesaba como si fuera doble. No tenía apetito, apenas probé un poco de agua y sin cenar me fui a la cama deseando dormirme como por una semana. En la madrugada me desperté transpirando, el dolor de cabeza era muy grande y la cama y yo temblábamos al mismo tiempo.
- ¡Qué joda! Debo tener fiebre, me dije medio dormido. Seguro tomé mucho sol esta mañana- Fui al baño y a la vuelta me mandé una aspirina buscando conciliar nuevamente el sueño. Todavía estaba oscuro y a lo lejos las noctilucas formaban una guirnalda que bailaba sobre la espuma del mar que, aunque no veía, podía escuchar yendo y viniendo- Mañana, con fiebre y todo igual bajo a la playa. Nos quedan un par de días y después en Santiago no voy a tener nada de todo esto más que en las fotos.
Me desperté como a las nueve, y a decir verdad, medio atontado, pero sin calor en el cuerpo, lo que seguro me permitiría cumplir la promesa de la noche previa. Sentí a mi mujer en la cocina en el piso de arriba, quien como acostumbra se dedicaba a armar el desayuno, así que me di una ducha y subí. Tenía apetito, no mucho, es cierto, pero desde el día anterior que no comía, por lo que el ayuno prolongado bien valía unas tostadas con manteca, un café con leche y un jugo de naranja de verdad, fatto in casa.
- Buen día ¿estás mejor? Anoche parecías un mamado: hablabas soñando, te quejabas del calor y no parabas de temblar; me tuve que venir al sofá de tanto que saltabas- me largó a modo de saludo- Ahora comete algo, pero mejor no bajemos, mirá si te insolás y arruinamos lo que nos queda de estadía. Colé café, pero compré otro, no es el de siempre. Vos que insistís con el granulado brasilero, yo te confieso que no le siento gusto a nada.
-Dale gracias; sí estoy bastante bien. Me sentía como apaleado, tenía unos chuchos de frío que no podía gobernar. No me di cuenta de que me habías tapado, porque no sé en qué momento me quedé dormido. Dejá que yo me sirvo; lo prefiero con más leche y apenas un chorrito para darle color ¿No hiciste tostadas con el pan de hamburguesas que quedaron del mediodía? Eso lo aprendí de mi abuelo, don Juan: no hay pan duro, hay dientes flojos.
- Sí, las tengo en el tostador. Esperá que voy y mientras pisate esta palta. No hay caso, el sabor de las chilenas es inmejorable. Las paltas uruguayas tienen gusto a agua, aunque el pobre Gustavo yo sé que la fue a arrancar con especial cariño para agasajarnos. Si me escuchara creería que soy una desagradecida, o que la nueva vida me cambió los hábitos: dónde se ha visto desayunar con huevos revueltos y aguacate, como decía mamá.
- Sin embargo, este cafecito sabe bien, y el huevito está muy rico ¿Qué tenés pensado para comer al mediodía?
- De almuerzo todavía no sé, pero aprontate que te tengo una noticia. Anoche cuando te fuiste a la cama me llamó Mariana. Me preguntó hasta cuándo estábamos y que de parte de Guillermo te manda a decir que lo vas a tener que ir a regar porque ya van dos veranos que lo dejás plantado….
-Uh! Es verdad, tienen razón, pobres. Pasa que siempre han surgido otras cosas, o se larga a llover, o subimos tarde y después, yo los conozco, nos volvemos a las cuatro de la mañana. Me acuerdo que la última vez le avisé sobre la hora y quedó tan caliente que me dijo que iba a poner un puesto de choripanes en la esquina, de la cantidad que le iban a quedar de clavo. Qué sé yo, yo los quiero mucho, pero vos viste cómo son. Comen a cualquier hora, abren ocho botellas de vino para cuatro personas, con Guillermito no hay interacción, está todo el tiempo colgado al PlayStation y la nena, bueno, cada vez que la hemos visto tiene un drama nuevo. Pobre Mariana, la sentís allá en la cocina picando lechugas y discutiendo a los gritos con la hija. Te confieso que si podemos, prefiero zafar de nuevo, total después le hago una video llamada y no me queda sentimiento de culpa ni nada de eso.
- Me dijo que alquilaron en La Pedrera, y que esta vez no va quedar pagando porque si no tenemos planes, esta noche se vienen y el anfitrión vas a ser vos. Están cerca y en menos de una hora podrían llegar, y después de todo son de los amigos que nunca te han fallado, no seas ingrato. Leña tenemos, yo hago unas ensaladas, le digo a Mariana que traiga un helado y listo. Whisky suficiente no sé si nos queda ¿Sabés que anoche durante tu delirio me serví uno en la terraza y lo sentí más suave? ¿Es el mismo ocho años que compraste en el aeropuerto, es otro o es el legítimo y le habré puesto mucho hielo?
Yo también había pensado lo del whisky; no olía a cedro ni a maíz o vainilla.
-Capaz nos vendieron uno trucho, porque creía estar tomando agua con sabor, no un escocés, insistió ella. Y esta noche vienen aquellos, pero bueno, en todo caso servimos vino y con eso alcanza. A Guillermo, vos me has contado, siendo en una copa y bien fría, hasta el agua bendita le parece un manjar.
Volvimos de la playa un rato más tarde. Estaba nublado, por suerte, pero así y todo me divertí un buen rato corriendo olas. No me importó mucho no estar en el mejor estado, ni del más plácido humor. Son de los privilegios que por ahora no tienen impuesto: la sombrilla, las sillas, el mate entre los dos, bizcochos con dulce de membrillo, y otro chapuzón antes de subir cruzando las dunas. Todos los días me digo que de buena gana las traería en el avión y las cambiaría por la cordillera. Es hermosa, ojo, a mí me gusta, pero si venís volando el capitán no te diría “permanezcan sentados con el cinturón abrochado que nos aprestamos a cruzar los arenales de La Viuda y puede haber turbulencias...”. Una vez más fantaseaba con eso mientras saboreaba mis labios limpiándome el bigote con la lengua. El agua estaba tan salada como de costumbre, le dije a María. Ella no había notado lo mismo, todo lo contrario. Pero como no es adicta al mar, pocas veces la prueba como yo, que cada verano embromo con que me van a salir escamas. Acerca del mate la escuché comentar algo similar que no terminé de entender, porque una ráfaga de viento con arena me obligó a protegerme la cabeza con la camiseta.
- Qué hacés Flaquito? ¿Todo bien? Me dijo Mariana que te la jugaste y por fin esta vez sí nos vemos. Te recomiendo un pulpón de novillo que está de novela y lo venden en la carnicería de ahí, la del centro. Te tengo que hacer unos cuentos del hospital que te morís ¿Te acordás de Díaz, el profesor adjunto? Se jubiló el año pasado, pero está jodido el pobre; tiene un neo de pulmón. Y a todo esto ¿vos ibas la mundial de Climaterio en Río ¿no? ¿Qué tal estuvo? Bueno, más tarde me contás. Llegamos temprano, después de la playa. Preguntale a la flaca qué llevamos y me mandás un mensaje. Nos vemos mostro; te quiero mucho ¡Dale!
Maldita la hora en que encendí el teléfono. Es parte de mi decálogo del descanso: sin celular, sin computador, sin tele, sin diarios, y vaya uno a saber por qué esta vez claudiqué. Pero Agustín estaba dando exámenes y Maru había quedado a cargo de Sara, y no consideraba justo que toda la carga del monitoreo satelital quedara bajo la responsabilidad de mi mujer. Eran vacaciones para mí, pero también de ella. Intuía que mi amigo habría de llamarme, y otra vez la culpa me iba a condenar hasta el otro febrero si esta vez por lo menos no le devolvía una llamada. Su mensaje de audio lo pintaba tal como siempre: se estaba invitando solo, y yo había tenido una noche de perros. Si al menos pudiera hacer una siesta como para estar más entero a la noche, bien podría ser un anfitrión amable.
-Yo creo que algo me pasa, me dijo María. Probate estas aceitunas ¿estarán viejas que tienen poco gusto? Las compré cuando llegamos y siempre las guardé en la heladera; no creo que estén en mal estado. Y el queso Dambo veo que tampoco viene como antes. No sé si es por eso que me ha empezado a doler la cabeza ¿Te servís un trago mientras yo armo la picada? Sospecho que te saldrás con la tuya porque anuncian lluvia para la tarde y por fin haré las benditas tortas fritas que me venís pidiendo desde que salimos de casa.
Bajé al quincho con platos y vasos en las manos, buscando con la vista qué reserva de leña nos quedaba para el resto de la estadía. El techo de paja chorreaba agua por los costados, pero no “olía a algas dulces”, como decía Lucía cuando muy chica para referirse al quinchado de las antiguas cabañas. Me soné la nariz varias veces buscando el aire y su paleta de aromas, y un mensaje plano me rebotó en el cerebro. Metí la nariz en el vaso, y no supe distinguir nada característico. Claro, si hasta el perfume de coco del factor cincuenta me olía a nada.
No está mal que en tiempos de descanso uno pretenda disociarse, pero así y todo el muñeco clínico se mantiene alerta; el oficio finalmente se impone. Ahora ¿por qué me pondría a hacerme una detallada semiología si yo estaba de vacaciones? Me dije que cuando fuera a hacer las compras terminaría de despejar esa sospecha. María había empezado a estornudar y se excusó yendo un rato al sillón, dejándome a cargo de recoger la mesa.
Horas más tarde reuní el valor necesario y llamé :
- Hola Guille, soy el Flaco ¿Qué decís? Mirá, vos me vas a decir que es joda, pero, todo lo contrario, es la más auténtica verdad.
- No me cuentes nada: ¡el carnicero era vegano y te dijo que sólo tenía asado de soja y chorizos de seitán…!
- No, escuchá que es posta. Anoche estuve con fiebre, todavía no ando del todo bien y creo que mi mujer viene por el mismo camino. Cuando fui a comprar la carne que me sugeriste, pasé por la farmacia y me saqué la duda. Pedí dos pruebas y me las traje a la cabaña: efectivamente resultamos, María y yo, ambos positivos. Me temo que una vez más, ese asado quedará para el otro verano.
Parece una narración de algún librito como.... crónicas de un pequeño verano real.
Cuánta sinceridad y hechos reales que suceden en nuestros veranos en el este y porque no en todo el país
Vale la pena leerlo todo..
El oso de punta colorada
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Muy lindo cuento de verano y qué sentimiento de deja vu con el episodio covid...
Silvia
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Me llevaste al aroma del granulado brasilero, a ese pan de ayer … al mar de Rocha. Del corazón al lápiz Flaquito. Esa María siempre al firme. 

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Marta
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Por favor dígame que habrá verano. Todo el relato parece del verano pasado.
Ni color se pudo tomar. Puras gripes y demás cosas sin diagnóstico.
El sol solo para la foto del atardecer.
Nos merecemos un verano..
Silvia Barzi
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Me encantó,Flaquito! Lo viví
Giulia, la Tana Yorugua
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Jajaja. Muy bueno. Pero creo firmemente que te apestaste de gusto... La mier....que resultaste hábil en la manipulación sanitaria para la regulación de la vida social y los vínculos amistosos che .
Marta B.
Shirley Valery Ripsol primera dama
en las sombras
como ya nadie la nombra
ni en la propia Colisión
se cortó con lista propia
y largó una agrupación
juguemos todo el vento, la torre y el alfil
en este escrachamiento de frente y de perfil
como no tiene canción, divisa
ni pegotines, se trajo unos bailarines
que le recomendó Burlele
con canciones de ukelele
y frases con moralejas
el curso de espantaviejas
lo arrobó en El Salvador
como somos, con tendencia al melodrama
y a enredarnos en la trama por vivir en la ficción
sin sponsor ni mentor
dice que sin apellido, sin plata
y hasta sin marido se puede ser
buen político “ y si no vean al críptico
Fofolivera el chanchero
ese gordo chapucero
que anda haciendo de intendente
del brazo del presidente, abrazos de penitente
HIF Global, la mar en coche
somos blancos, dijo Wilson
blancos de día y de noche”
Somos como somos
Que país tan generoso!!!
Ana Etchessarry
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Muy bueno!!
Giulia la Tana Yorugua
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Le toca jugar un papel tristísimo
Traidora de su clase social
Y de minita de los bancos pillos .Una pelotuda-
Marianela
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Es todo tan de cuarta… estos impresentables hablando palabras de Wilson!!!! Pobre Wilson!!!
Y la mujer….no sé ni cómo llamarla…camaleónica hija de puta, no está mal
.
Gaby de Salto
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Qué país generoso…..
Esta mina es muy peligrosa, porque en esta jugada se está alineando con la ultraderecha más asquerosa.
Lucía G.
BEATLES Y OTRAS COSAS EN MANDOLINA
por el Tano de la Mondiolamenos mal que hay más colonos como el paisano Mentía
de haber esperado un rato, Pepe Artigas no escribía
el reglamento de tierras, ese panfleto barato
ni quinta ni Paraguaya, ni Gran Parque renovado
era un tiempo compartido el campito bien surtido
alquilado en Maldonado
que la justicia le impuso devolviera de inmediato
a punto del desacato, apeló y volvió a perder
¡uy ,qué ganas de joder! gritan en la Colisión
¡ponele una condición, Henry Mentía, ponele!
pa´aceptar la rendición, y que salgas bien parado:
que te retornen los mangos
con billetes al contado ,baja denominación
capaz no tenemos cambio, argumentó fiscalía
“yo conozco un 2 x4”, retrucó alegre Mentía
en donde cambia Mileiva, un anónimo asesor
del grupo de un senador
que anda de ñoqui en el puerto
¡caramba! dijo Ruperto , el sapo de Berocay
que este bendito Uruguay ta´lleno de inimputables
salidos del honorable, una historia en varios tomos:
Lavandini el gananciable
y el ex intendente colono
A Mentía le descubrieron que antes de irse les otorgó a través de la I de M unos terrenos a su nueva pareja y a la hija de ella.
Es un imbecil hdp, después hablan de honestidad.
Il capo di mafia-
Gomina Grezzi
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Así está el mundo amigos.
Dafne
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Son impresentables y más impresentables los que los votan y después se atreven a pedir cuentas a otros!!!
Gaby
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¡Excelente! .
Ana C.
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Muy bueno!!!
Sandra
Por Tano de la Mondiola
Es que la grabación de "Across the Universe" de los Beatles era una fija para ser el primer simple de 1968. Pero John se puso denso y mandó el tema al cajón, más que nada porque no se bancaba cómo había quedado su voz. Cosa que hizo toda la vida. Al tipo no le gustaba su voz.
Al final terminaron sacando "Lady Madonna" y "Across The Universe" recién apareció tiempo después, con los años. Este clásico que compuso Lennon tuvo un montón de versiones con mil firuletes encima, como decíamos. Lo cierto es que hay poquísimas que muestren el tema así.
La toma 6 —que cierra la edición superdeluxe del Álbum Blanco— es una de esas joyitas raras: es casi exclusivamente la voz de John y su guitarra acústica. El bajón es que originalmente salió en mono. Estas nuevas mezclas de 2026 abren la cancha a un estéreo tremendo, dándole al tema un aire y una profundidad de locos. Lo único extra son los tom-toms de Ringo, como si fuesen un metrónomo sutil. Un poco de fade out y reverb al final para que se pierda en el universo.
Son dos al hilo. La primera es una versión editada que muestra cómo habría quedado el tema si lo metían en un disco oficial. Guitarra a la izquierda. Nada de coros horrorosos como puso Phil Spector ni mucho reverb.
Para los fundamentalistas va una segunda versión sin un solo retoque. La posición estéreo de la viola y la voz es la misma que en la primera mezcla, pero acá dejo la pregunta que John le hace a Ringo antes de arrancar: "¿Estás bien, Richie?". En esta no hay eco al final ni fade out; te permite escuchar la toma lo más cruda y natural posible.
La toma 6 se grabó una tarde en el estudio tres de EMI, el 4 de febrero de 1968 (yo por empezar mi sexto de escuela Noruega), el primerísimo día que se sentaron a laburar en este tema. En esa tanda metieron siete tomas y los arreglos empezaron recién en la toma 7.
El 8 de febrero le sumaron más cosas. Como te conté antes, John siguió jodiendo con que no le gustaba su voz y encajonaron el tema. Lo reflotaron después, cuando les pidieron a los Beatles una canción para el proyecto del Fondo Mundial para la Naturaleza, que terminó saliendo en diciembre de 1969.
Una versión más nueva, que produjo Phil Spector y que viene con un coro metido a presión, apareció en el álbum Let It Be en 1970. Que es la que conocimos en Uruguay. Que R. y R. Gioscia fabricaban como el orto.
Humildemente, creo que es uno de los mejores temas de John, tanto en letra como en música.
Por Tano de la Mondiola
La Mondiola en el 64... qué rincón del alma. A los siete años, el mundo entero cabe en una radio a transistores. Esa Mitsubishi que me habían traído los Reyes (ojo, que creo que son los padres) y arrimaba a la oreja para escuchar al armenio por Radio Independencia. Y de golpe, el anuncio: "Post data, yo te amo". Claro, ¿cómo no iba a pensar que Posdata era una nena?
¿Qué sé yo? Posdata García o Posdata Tagliaferro. La infancia tiene esa literalidad hermosa, esa poesía que los adultos llamamos equivocación porque perdimos el asombro.
No existe una versión en estéreo real de la grabación de 1962 de "P.S. I Love You" de Los Beatles. Sin embargo, esta remezcla presenta una experiencia estéreo auténtica, creada a partir de la grabación mono original, que fue el lado B de su simple de debut, "Love Me Do".
El software moderno permitió separar la versión mono de 1962 de "P.S. I Love You" en seis pistas, logrando una nueva mezcla estéreo que respeta la fidelidad histórica al aislar voces e instrumentos. La voz de Paul McCartney se centra, las armonías de John y George se dividen, y se resalta el estilo doo-wop de la banda junto con la participación de Andy White en batería y Ringo Starr en maracas. Porque cuando los locos llegaron a los estudios EMI el martes 11 de septiembre de 1962, se encontraron con una sorpresa: el baterista de sesión Andy White había sido convocado por pedido del productor George Martin.
Ponete unos auriculares decentes, dale volumen a 8/10.
Voz de George – Canal izquierdo
Guitarras – Canal izquierdo (con una separación sorpresa de izquierda a derecha al final)
Voz de Paul – Centro
Bajo y batería – Centro
Voz de John – Canal derecho
Percusión – Canal derecho. El pobre Ringo en pandereta.