In Invernum qualqum soreteae fiumo expelent

DEFINICIÓN


galanga (diccionario de la real Academia Española)

3. f. Bacín plano con borde entrante y mango hueco, para usar en la cama.
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lunes, 30 de enero de 2017

Curiosidades galangueras

Curiosidades hay en todas partes y la Feria de Tristán Narvaja de Montevideo es una fuente inagotable.
Por ejemplo: ¿dónde podrás conseguir un revistero galanguero como éste?


viernes, 14 de noviembre de 2014

Una centena de frases que amaron Montevideo

La frase del viernes. Por Abelardo Abelenda

Como decía el Boyero, el eterno presentador del Carnaval en el teatro de verano: "Para concooorsaaar en la categoría de blogs montevideanos, me complazco en presentarles a la frase del viernes, en su edición número 100".


Como quien no quiere la cosa, ya pasaron más de 2 años desde aquella hermosa y cálida mañana de fines de agosto del 2012 en que yendo para el trabajo se me ocurrió compartir con los compañeros la alegría de sentir el "olor a viernes" y que la mañana estaba hermosa. Primero fue un mail, luego una columna en el blog Lagalanga.

Así empezó y con el tiempo la frase se fue transformando en crónica, editorial, se acompaño con música para contar lo que más me había impactado en la semana.

La frase me ayudó a ver con otros ojos la vida cotidiana, a disfrutar más de la ciudad, el mundo y su gente. Siempre aparecía algo para contar, nunca se transformó en obligación o rutina. La frase me hace acordar cuando se me abrió un mundo con el cursos en el Foto Club; a través del objetivo de la cámara aprendí a mirar la ciudad de otra manera, a mirar la parte de arriba de los edificios, a mirar los cordones, los detalles, los recovecos. Una vez reveladas, muy pocas de las fotos me gustaron de verdad -igual que la frase del viernes-, pero me sirvieron para disfrutar del camino, de la ciudad, con la ilusión de poder mostrar a los amigos, de compartir con otros y poder generar algún sentimiento, encender alguna chispita, pellizcar a los lectores.

Bar Tinkal. Frugoni y la Rambla.
Para celebrar este acontecimiento y para compartir con todos los seguidores, quiero invitarlos el viernes 21 de noviembre a brindar a la puesta del sol. A partir de las 19 hs. los estaré esperando en la rambla montevideana, en el bar Tinkal (Emilio Frugoni y la rambla) para tomar una. La primera vuelta va mía.

Para ir a los festejos van a tener que repasar el blog, a la derecha de su pantalla tienen las palabras claves para buscar por tema. La mayoría son de "Recovecos montevideanos", muchas de ellas obtenidas de salir por la ciudad a la búsqueda de "la Frase" con mi hijo menor, fuente de inspiración inagotable; o del club del barrio, el "CA 25 de Agosto" que puede ser cualquier club montevideano, o de las andanzas de los "veteranos" del básquetbol.

Me gustaría que de regalito me cuenten cual fue la Frase del Viernes que más les llegó.

PD: si llueve nos vemos en el bar Rodelú en el Parque Rodó que tiene más espacio que el Tinkal.
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La Frase del Viernes surgió como una declaración de amor a Montevideo, así que para ponerle música tomo prestado el himno que inmortalizó Mauricio Ubal.

Una canción a Montevideo

Con su voz marinera encantada
viene un viento inventor de avenidas
viene un cerro patrón de miradas
que va hundiéndose allí en la bahía
vienen sueños
vienen pueblos...

Con su voz de boliches y grillos
vienen soles de ropa tendida
ciudadela de muros heridos
preguntando qué fue de la vida
vienen cielos
vienen fuegos...

Viene amar
viene amar
viene amar a este Montevideo

...
Mauricio Ubal

Quiero agradecer especialmente a mi tesonero primo Máximo Gur Méndez que me insistió para que escriba semanalmente en el blog LaGalanga, donde vieron la luz de internet las primeras frases del viernes.


Comentarios


Felicitaciones a Abelardo Abelenda por esta faceta tan buena de su personalidad. Cien números es un buen momento para reflexionar y tomar impulso para seguir adelante.
El viernes 21 nos tomaremos una (o más).
Daniel

Quiero sumarme para felicitar a Abelenda por el logro de las cien y por su prosa siempre positiva, emotiva y creativa. I no le cobro el IVA.
Un abrazo y Vivan la Mondiola y Villa Dolores
Tano


La Mondiola y el Villa inspiraron muchas de las Frases del viernes. Creo que ahi nos conocimos, tu enviaste un comentario del barrio y tus viejos....
Abelardo

Felicitaciones por estas notas. 
Violetero

Exactamente Abelenda, la bajada del 191, la bodega Mera..etc
Tano 


jueves, 6 de noviembre de 2014

El milagro del liceo IAVA

La frase del viernes. Por Abelardo Abelenda

A pesar del ruido mediático eleccionario hay muchas cosas que andan bien en la enseñanza secundaria. El Instituto Alfredo Vazquez Acevedo (IAVA) es una de ellas. Por suerte no es el único. Intentaremos desentrañar por qué funciona.


Hace varios años que vienen equipos de la facultad de Ingeniería y de la UDELAR a estudiar que es lo que se hace en el IAVA para que sus alumnos que ingresan a facultad sean de los mejor formados.

No todo son rosas. Si bien el edificio fue remozado hace unos años,  como tantos otros liceos ya empieza a tener carencias de mantenimiento. Tiene algunos buenos docentes, otros más o menos y también los hay malos. Es cierto que muchos tienen  categorías altas, pero eso no garantiza que todos sean buenos; se sabe que en Uruguay se puede ascender por que uno es bueno o simplemente por antiguedad, es decir por viejo. Con los funcionarios pasa lo mismo que en todos lados, algunos muy comprometidos, otros comprometidos y otros nada. Los estudiantes no se eligen, vienen de todo Montevideo y hay de diferentes entornos socio-económicos.

Entonces: ¿Por qué funciona bien?

La respuesta es bien simple, el milagro del IAVA no es ningún milagro, solo mucho trabajo. Hay unas cuantas personas que hacen las cosas bien y un poquito más. El mito se apoya en la suma de unos cuantos granitos de arena que aporta mucha gente. Los granitos se potencian unos con otros, se genera una buena sinergia y los alumnos sienten ese ambiente positivo y también ellos lo cultivan y defienden.

He aquí algunos de esos granitos:

* Fundamental: el IAVA cuenta con una muy buen equipo de dirección, que hace su trabajo con vocación y devoción. De mañana se puede ver a las directoras saludando a los alumnos en la puerta del liceo, los conocen a todos. Cumplen con sus tareas y si hay que apoyar algo que no es de su competencia  igual se suman y dan el ejemplo: el día del patrimonio las vi barriendo la vereda a las 8  de la mañana antes de abrir las puertas.

* Docentes comprometidos. Es fundamental que algunos se embarquen en de los proyectos extracurriculares, actividades de extensión, culturales o deportivas. Siempre hay algun profe que se suma honorariamente y apoya.

* Comisión de padres que funciona (APAL), es de las pocas que funciona en liceos de segundo ciclo. Está integrada por la dirección y por padres de alumnos, aunque usted no lo crea también la integran ex-padres del liceo. No se recauda mucho, siempre parece insuficiente, casi 10.000 pesos por mes. Para un liceo de 1.500 alumnos, el promedio de recaudación es de menos de 10 pesos por cabeza. Este sería el razonamiento viendo el vaso medio vacío, pero ese "pequeño" aporte es fundamental ya que es igual al presupuesto que el liceo tiene para el mantenimiento mensual.

Entre las actividades que apoya la APAL se encuentran: la fiesta de fin de año para los egresados, amplificación, música, torta, pizzas y refrescos gratis. Camisetas para los que compiten deportiva o artísticamente representando al liceo. Talleres de orientación vocacional, sexualidad, formación de líderes y compra de algunos materiales. Todas los aportes son muy austeros, elementales, pero los gurises los disfrutan y valoran mucho, los docentes también.

* Alumnos y gremio comprometidos con el cuidado del liceo, organizando actividades culturales y recreativas que favorecen la integración y el clima de estudio. Por ejemplo todos los viernes hay "cine" y posterior debate en el salón de actos. Varios "toques" son organizados por los estudiantes, donde los que hacen música, danzas o acrobacias muestran sus obras.

* Actividades extracurriculares que los alumnos se apropian y disfrutan: taller de candombe, ping pong, formación de guías que orgullosos muestran el liceo y contando su historia a los visitantes que se acercan el día del patrimonio.

Así se genera un círculo virtuoso. Al final del día, cansados, luego de una extensa jornada, unos cuantos ciudadanos IAVAdinos se van para su casa luego de haberse ganado el pan en buena ley, cumpliendo con sus deberes y dando un poquito más por los jóvenes y la sociedad.

Detrás del cansancio, una leve sonrisa se dibuja a partir de la comisura de sus labios, manteniendo la ilusión de que sus muchachos tendrán un futuro de hombres libres, responsables,  con igualdad de oportunidades para desarrollarse.


El diario el País publicó una nota para los 100 años del liceo en el año 2011 titulada "El liceo de los presidentes". En ella se destacaba que salvo Lacalle, todos los presidentes post-dictadura han salido del IAVA. Esperemos que el diario siga teniendo razón y que el IAVA y la enseñanza pública puedan seguir formando buenos ciudadanos, y que de tanto en tanto uno de ellos llegue a presidente.



“Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una escuela, a la que concurren haciendo uso de un mismo derecho, se acostumbran a considerarse iguales" 

José Pedro Varela
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Artículo "El liceo de los presidentes" de el diario El País:
http://historico.elpais.com.uy/111016/pciuda-600130/ciudades/el-liceo-de-los-presidentes-cumple-100/  

Comentarios


Buenazo Abelardo. Aunque no fui al IAVA (fui al Dámaso, el Nº3) vivimos una experiencia muy parecida en mi lejano 1971 y 1972. Obviamente las circunstancias eran muy otras pero el Director (Prof Omar Genovese, el del libro de Geografía) tenía absolutamente toda esa impronta; y la APAL también; y nosotros organizamos una semana de pintura del liceo en semana de vacaciones de turismo del '72 y quedó bellísimo (hubo participación de gente de Bellas Artes y todo), había consultorio odontológico gratuito, yo que sé qué mas. Por supuesto en el 73 las cosas cambiaron (Genovese fue preso, por ej)
Vamos a darle pa'delante al IAVA y a contagiar a otros en este camino!!!
Daniel

Estos temas me tocan hondo. Ojalá que todos los liceos del país copiáramos al IAVA y aplicáramos aquello que de verdad haga un cambio. Yo creo en la educación pública porque yo salí de ella como estudiante y ahora estoy en ella como docente/educadora. Hay más gente involucrada de la que creemos. Qué suerte!
Carito

viernes, 31 de octubre de 2014

10 boliches montevideanos para celebrar el ocaso

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiTKRv8woS2pTRu_wrmdZmFh5_puTq7WqamJXKBM2dT9Ot5p4yWXu7P9-WnZ3paj5yfvhN-DJTrhJZzLUtd2Glo_pZk6PLc9kzdSoDb9wy0wbEJ8KWn8_qkhFL8WswPS7NPqlSZMBMolLI/s1600/puente-de-la-barra-1.jpg
La frase del viernes por Abelardo Abelenda

Podemos contar con los dedos de las manos los pocos boliches donde se puede apreciar bien la puesta de sol en Montevideo.

Se viene una época maravillosa para rendirle culto al astro rey en las largas tardecitas primaverales. Aquí recomendamos 10 locaciones donde festejar el ocaso de los viernes, uno por semana, hasta llegar al 2015.

1. En el oeste montevideano, la Barra de Santa Lucía. En un carrito o en el restauran del Yatch Club. Para todos los gustos y bolsillos rodeados de barquitos y con los puentes en el horizonte.

2. Caleta de la Playa la Colorada. Bajando por camino Sanquinetti a mano derecha encuentran un almacén y bar con vista sobre la playa y sus rocas coloradas. En el medio del mar se puede apreciar el roquedal y faro de la Panela, que ahora funciona con paneles solares, pero en algún momento hubo un farero que pasaba unos cuantos días de la semana en ese pequeño islote solitario.

3. Cantina del Club de Pesca del Cerro. Toda la playa del Cerro, la ciudad vieja y el puerto a tus pies.

4. Bar y restorán El Perro que Fuma. El boliche más viejo del Mercado del Puerto sobre la rambla 25 de Agosto al lado del museo del Carnaval. Digan que van de parte de "Jano del 25" -el antiguo dueño-, que los atienden de primera. Si agudizan el oído van a escuchar a los parroquianos contar alguna historia del mar, de puertos lejanos, de naufragios y otras culturas.

5. Bar "La Ronda" y el "Santa Catalina". Calle Ciudadela esquina Canelones. Si va a mediodía se puede encontrar al propio Pepe almorzando.

Bar Tinkal. Frugoni y Rambla
6. Bar Tinkal en Frugoni y la rambla. De los mejores chivitos y cerveza con mesitas en la vereda, con vista a una de las plazas mejor cuidadas de la ciudad.

7. El Rodelú en el Parque Rodó. Un clásico con buena pizza y fainá. Un show los personajes que pasan para el Parque Rodó.

8. El club de Pesca Noa Noa. En el camino de los pescadores, abajo de las canteras. Tiene una cantina para socios pero se puede ir sin serlo. Si está cerrado vaya hasta la Restinga de Punta Carretas. El punto más sureño de la capital.

Luego del Parque Rodó la ciudad da la espalda a la puesta de sol. Recién se vuelve a enfrentar en la vuelta de Punta Gorda.

9. El parador Hemingway, abajo de la plaza Virgilio. Toda la playa y la ciudad recortada con el sol.

10. Para el final quiero recomendar un lugar al que todavía no fui. Siempre hay que dejar algo pendiente, algo olvidado, algún misterio por resolver, así la ciudad nos sigue encantando y quedamos con las ganas de volver a buscar "aquella" puesta de sol. Les hablo del restorán, salón de té y cafetería del Radisson Victoria Plaza Hotel en el piso 25 sobre la Plaza Independencia. De los puntos más altos, con trescientos sesenta grados de ciudad bajo sus pies. Todo el Cerro, el puerto y la bahía, espejo de agua casi circular donde uno se puede imaginar la historia de este pedazo del mundo donde nos tocó nacer. La bahía -matriz de la Banda Oriental-, en cuyo fondo están escritos todos los cuentos, los conflictos portuarios. las idas y las vueltas de los migrantes, todas las historias del cono Sur.

Viejo puerto de Montevideo, donde en algún remoto atardecer cayeron las emocionadas lágrimas de los recién llegados a la tierra prometida.
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Orejas
(Chichito Cabral)

Sale el sol, se va confiado
a ver si pesca.
Orejas se llama el perro
que lo festeja.

Y en su cuerpo color iodo
de pescador
amigos, boliche y vino
pez de color.

Pasa el tiempo para unos
pero si sabe
que en aguas no muy profundas
hay ilusión.

Y en su cuerpo color iodo
de pescador
amigos, boliche y vino
pez de color.


Comentarios


Brillante el Abelardo Abelenda. Y destaco su última frase: "Viejo puerto de Montevideo, donde en algún remoto atardecer cayeron las emocionadas lágrimas de los recién llegados a la tierra prometida." Poesía pura
MGM

Excelente. Cada vez mayor nivel de La Galanga. Y los videos musicales nos retrotraen a la juventud de los que peinamos canas. Por surte MGM aún no las tiene!
Buena música por cierto, música de verdad.

Língula

viernes, 19 de septiembre de 2014

El parque de los Aliados de los recuerdos

La frase del viernes por Abelardo Abelenda

El parque de los Aliados me acompaña desde el útero materno. Hace poco mi madre me contó que estaba caminando con mi abuela por el parque, cerca de Bvar. Artigas cuando empezó con los dolores de parto y arrancó para el hospital.

Año 1971 con 5 años en mi primer foto color
sacada con una popular máquina de la RDA
De chico me llevaba a jugar al ombú que hay al costado del monumento al Dr. Morquio, primer pediatra del Uruguay. Me tiraba por la falda del frondoso árbol como si fuera un tobogan. Cuando tenía 5 años me llevaba a los juegos que hay al costado de la pista de atletismo, donde se alquilaban caballitos Ponys y autitos a pedal como se ilustra en la foto que acompaña.

El trencito ha cambiado un poco, solo quedan los vagones y ya no tira más la locomotora que tenía un motor VW 1300 del año 62. Ahora hace la fuerza un moderno tractorcito de jardinero.

De mi infancia todavía quedan los autitos que giran en un circulo ondulado similar al Gusano Loco. Esos autos modelo años cincuenta supieron estar en la esquina del Zoo, donde ahora está el estacionamiento sobre Rosell y Rius.

Con 12 años iba todas las noches a entrenar a la pista de atletismo con el Sporting Club Uruguay. Correr alrededor de la pista, por el sendero maravilloso bajo los árboles exóticos que la enriquecen. Saltar alto y quedar panza arriba en el gran colchón mirando las estrellas panza arriba. Salía a las 10 de la noche y no pasaba nada, me iba con la Graziella rodado 16 por el medio del parque y Ramón Anador hasta Larrañaga y Rivera.

De joven, en los años 90 no estaba Azabache pero disfrutamos del Circo que se organizaba en  diciembre bajo el rodal de espigadas palmeras Pindó, junto al Instituto de Educación Física. Todas las noches se presentaban una cantidad increíble de números teatrales, mimos y músicos. Recién se empezaba con los malabares y clowns. Creo que ahi vi por última vez a Eduardo Mateo, cantando unas cosas delirantes que no se entendían mucho pero que todos festejábamos con locura.

Cientos fueron las noches que dimos la vuelta a Ricaldoni entrenando con el club, bordeando el silencioso "coloso de cemento".

La carreta sigue en su lugar, creo que los niños ya no se pueden subir encima de los bueyes. Los autitos a pedal todavía se alquilan y mi hijo más chico los supo disfrutar hasta hace poco tiempo por la módica suma de 20 pé.

De postre recomiendo el Pop dulce del kiosco, que además vende los mejores churros de Montevideo. Hay algo que llama exquicitamente la atención, algo que debería ser normal pero que escasea en estos tiempos, el relleno de dulce de leche lo ponen de punta a punta del churro, sin garroneos mezquinos.

Comentarios


Y cuando a uno le brotaban las hormonas, quien no anduvo " apretando" albergado por esos árboles generosos? 
Tano

viernes, 6 de junio de 2014

Recovecos montevideanos: la Barra del Santa Lucía

La frase del viernes.  Por Abelardo Abelenda

La Barra de Santa Lucía es el único pueblo que hay dentro del departamento de Montevideo. Allí voy desde los 10 años y nunca me falla, siempre me conmueve, me cambia. Cada puesta de sol atrás del puente viejo esconde una aventura. 
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Todas las noches solía improvisar cuentos para dormir a mis hijos chicos. El héroe siempre era un aventurero que viajaba por todo el mundo en su bicicleta. Don Orrico recorria los 5 continentes con una bici de oro que en caso de necesidad volaba y hasta buceaba por el fondo de los ríos y mares.

Los cuentos eran a la carta: "papá hoy quiero Don Orrico y el gigante de las dunas Valizas", "Don Orrico en las pirámides de Egipto", "Don Orrico en el Tony Park de la Barra de Santa Lucía". Varias vueltas al planeta dimos juntos, sin tiempo, libres por un mundo ancho y propio.

Cuando veo que los dos más grandes están enormes no lo puedo creer. Ahora son hombres buscando sus propios caminos. Para las aventuras me queda el Manu, con 9 años se entrega gustoso a los cuentos conciliadores del sueño y a las aventuras de fin de semana. Hace unos días volvimos a recorrer los caminos de Don Orrico: La Barra de Santa Lucía y el humedal. 
El puente de hierro de 1925 siempre fue la arcada que marcaba el retorno a la casa de Don Orrico. Agarraba la bici de carrera, buscaba en el mapa algún lugar que nunca había pisado y a pedalear.
A la vuelta de los caminos del oeste, llegar a disfrutar del atardecer atrás del puente de hierro era de los momentos más esperados. Cansado luego de hacer decenas de kilometros, con ganas de llegar, siempre se tomaba un ratito para bajar a los muelles, descansar un poco, bajar lo que quedaba de la caramañola, comer una poderosa torta frita y cargarse las pilas con los últimos rayos de sol para continuar hasta su destino. 

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 La rambla de la barra es espectacular, remodelada hace unos años cuenta con un parque hermoso, veredas con baldosones de granito, sauces llorones en la orilla, puerto de barquitos bamboleantes que se ven al contraluz de la puesta de sol espectacular.

Cuando pasamos con las bicis por el club Alemán de remo recordé a mi amigo Dieter Schmidt, vecino del barrio e hijo de alemanes, con el que fui por primera vez a la Barra. La crisis económica "de la tablita" en el año ´82 distanció nuestras vidas. Sus padres nuevamente sufrieron el desarraigo, emigraron a su tierra natal, temerosos de encontrarse con los fantasmas de la guerra.

Seguimos con Manu por la senda que penetra en el bañado, rumbo a la pista de regatas. Un puente de madera eterno nos sumerge en el silencio de los juncos, los pájaros y los sumbidos de tanzas volando de los pescadores. Las parejitas se susurran al oído, los sonidos se van apagando.

La vuelta va llegando a su fin, los últimos rayos del sol nos susurran una milonga, aparece un flaco vestido de traje negro con una voz grave, como de otro y nos canta una milonga. 




Puente de hierro sobre el pajonal,
crecientes, como en el mar,
la luna lo abandonaba
y se anegaba en el barrial.
El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
las bajantes lo encontraban
pensando y dele fumar.
....
Decís que yo la quería,
mire que charlás de más,
hablá del Santa Lucía
veintiún años más atrás.
Pensá que en aquellos días
que vos querés recordar
ya estaba el Santa Lucía
con su puente y su canal.
El Loco Antonio, en la voz del Flaco Zitarrosa


Comentarios


Le gano al flaco. Hace mas de cuarenta años que voy a la Barra. Ibamos,mi prima y yo, con mi abuela, en el tranvía E de grata memoria. Teníamos un tío medio lejano que tenía una quinta en San José, al otro lado, que daba al Santa Lucía. Qué viajes!! Expediciones, con un canasto lleno de pasteles con dulce de leche y crema, hojaldrados y alguna otra cosa más para compartir una merienda pantagruelica cerca del agua. Nos encantaba ir, nos había hecho una hamaca con una cubierta de ómnibus de Amdet y pasabamos la tarde jugando al lado del agua. Cazando aguaciles azules, embarrandonos, que el Santa Lucía desde siempre fue barroso. Estos recuerdos estaban perdidos en mi memoria (el disco duro debe tener varios teras ya) hasta que los desperto Viglietti con su Santa Lucía de agua dulce de ir cantando hace ya más de cuarenta años y los ha mantenido frescos el flaco con el loco Antonio. Mire que hicimos picnics en el parque que había en Santiago Vazquez, que destrozaron cuando hicieron la carretera. Me acuerdo hasta de los patinazos que daban los coches y los omnibus cuando pasaban por la aceitera por Luis Batlle Berres que era la ruta, pero el mejor viaje era en la E de traqueteante memoria.
Aura del Pedregal

jueves, 29 de mayo de 2014

El Mercado Agrícola de Montevideo (MAM): de zona roja a joyita de la ciudad

Leyendo un comentario sobre una crónica de viaje que apareció en el New York Times "36 horas en Montevideo", me quedé con las ganas de volver por uno de los puntos recomendados, el Mercado Agrícola.

Salí gratamente sorprendido y atando cabos sueltos de lo que vi y oí ultimamente del populoso barrio Goes, me llené de esperanza.

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El MAM es un paseo de compras  tranquilo, con escala humana. Un reciclaje muy cuidado, sin grandes ostentaciones, con negocios mayoritariamente de productos nacionales y con una plaza de comidas de platos típicos uruguayos. Chivitos, tartas, comidas del mar, infaltable una parrilla y una pizería. Para completar y deleitar a los turistas que llegan en el bus amarillo, una matería de Canarias con todo tipo de infusiones innovadoras de la yerba mate.

Toda la madera y la mano de obra es uruguaya: mesas, bancos, sillas de diseño y el cielo raso realizados con finger joint de eucaliptus nacional que da calidez a la fría y ágil estructura de hierro de 1910.
Coloridos puestos de frutas y verduras son atendidos por los propios productores de la zona rural de Montevideo; completan la oferta un supermercado, una carnicería y una pollería.

Me senté a comer algo y me llamó la atención algo que nunca debería llamar la atención: empleados con muy buena disposición, blancos, negros, homosexuales, jóvenes, viejos y hasta una moza veterana con rastas en el pelo.  Difícil ver esta in-discriminación en otros centros de compras de Montevideo.


Todo el espacio tiene luz natural. Las paredes terminan en una buarda de vidrios de colores muy llamativos. Las avenidas mantienen el empedrado original del mercado, único en forma de semicírculos que he visto en el Uruguay.

A la salida, un hermoso parking arbolado y un par de manzanas demolidas que funcionan de estacionamiento accesorio. Hasta los cuidacoches parecían tener buena onda. Las manzanas demolidas estuvieron llenas de casas ruinosas y ocupadas en otra época por la tristemente celebre banda de los "Tumanes", zona roja de Montevideo.

A los pocos días me tocó ir a un casamiento en la iglesia de la esquina del mercado. Si habrá levantado el barrio que el cura párroco dijo que hacía años que nadie se casaba en esa iglesia, y que en este 2014 había tenido unos cuantos.

Un poco más al norte se encuentra el popular club Goes. Gracias al incansable esfuerzo de la directiva, que desde hace años viene trabajando en concientizar a la hinchada para evitar la violencia, este año el club se ubicó en las primeras posiciones de la Liga Uruguaya. Luego de varios años de subir y bajar desafiliado por los incidentes que parecían ser incontrolables, este año pudo terminar festejando.

Atrás del Mercado, el único edificio que queda en pie en la manzana es el remozado club Montevideo que también volvió a primera división. Unas cuadras más al este, el barrio Reus o "de los judíos"  volvió a ser una pujante zona comercial. 

El barrio ha levantado, el proyecto "Goes" de la intendencia parece empezar a dar sus frutos, nuevas viviendas de ayuda mutua se levantan en la zona y también se viene el reciclaje de la exfábrica de Alpargatas con unos lofts que pintan ser muy confortables, hasta con piscina en el patio central.
Los que quieran ver como era esta zona pueden ver la película “Reus” de hace unos años y no van a poder creer. Por esas calles no convenía pasar, ni siquiera en auto.

Quiero creer que estamos en presencia de un punto de inflexión en la vida del barrio. El círculo virtuoso empieza a girar, parece que con trabajo, creatividad e inteligencia es posible la recuperación de zonas muy deterioradas, con inclusión social.

Conjuntando el esfuerzo público y privado, el amor de los nuevos y los viejos vecinos del barrio, con los clubes y la concientización de sus hinchadas, parece que se puede dar vuelta la pisada.

Que increíble, el que me avivó de que era un lugar hermoso, fue un gringo del New York Times.

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De Pablo Estramín: Cuando llora la esperanza, canción que pinta como era el barrio antes del proyecto Goes.


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Nota de Montevideo.com que refiere a la crónica del New York Times sobre Montevideo donde se destaca el MAM: http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_235072_1.html
Película Reus completa: https://www.youtube.com/watch?v=JGpr_lfD6-I

Portal del Mercado: http://www.mam.com.uy/

viernes, 28 de febrero de 2014

Carnavaleando bajo la lluvia


La frase del viernes, por Abelardo Abelenda

Una vuelta por las canteras alrededor del Teatro de Verano puede ser una gran aventura. ¡Gratis! Si andan los seguidores de Momo en la vuelta, mucho mejor.

Son las 8 en la tardecita montevideana, los carnavaleros hacen cola en la entrada lateral. Vienen cargando sus ampulosos disfraces, algunos con la bocha pelada y pintados por todos lados, ni los cuellos se salvan de la brillantina. Los camiones repletos de escenografía y utiles se arriman para descargar.

Hace años que no subía a la cantera, caminando por el trillo de pasto nos encontramos con el resoplido entrecortado de una vecina:

- "Mi marido sale en la Yambo pero no conseguí entrada, está todo lleno, así que lo voy a ver atrás del tejido, allá arriba".

Con una sonrisa y la cara media desencajada por el esfuerzo, comenta que está muy gorda para andar haciendo deportes de riesgo.

Allá abajo, en el pedregullo empiezan a encender los fuegos para hacer los chorizos. A unos metros se escuchan voces, cantos lejanos, son los coros entrando en calor. En un rato "se juegan la vida" en el concurso oficial. Dos niños no se enteran de nada, se tiran sentados sobre cartones por la barranca.

Por fin llegamos a la cima. A un costado nos encontramos con el puente en arco que cruza hasta el otro lado de la cantera. A mi hijo de 9 años le brillan los ojos.

- "Vamos papá, ¿Se puede ir?".

Supuestamente no, pero sí.  Nos sentamos en el medio del puente y saludamos a los autos. Somos los dueños del paisaje, en el centro de un tajo de piedras rajadas a pura dinamita en la época de Piria. En algunos riscos asoman elementos nuevos: los agarres y ganchos que han clavado los "alpinistas" uruguayos; estamos en su zona de entrenamiento.

Damos la vuelta y llegamos al tejido que limita las espaldas de las gradas del Teatro de Verano. De un lado del tejido la puesta de sol, del otro el templo de dios Momo, donde se le canta a la ciudad y a la luna.

Todavía no empezó el espectáculo. La vecina está en primera fila, de ahi no la va a mover nadie, o casi nadie. Nos saluda y nos presenta a su hijo, su nuera y su perro. Contentos, hacen el aguante comiendo un kilo de bizcochos, reponiendo fuerzas para rodar más facilmente por la bajada.

En un instante irrumpirán los tambores, aparecerán las medias lunas y las estrellas de Yambo Kenia en el Ramón "Loro" Collazo.

- Papá, estoy cansado. ¿Vamos a volver a casa?.

Bajamos lentamente, con el sol. La rambla esta atiborrada de autos que vuelven de sus trabajos. Miro a lo lejos buscando un claro en la marea del tránsito. De repente me sorprende una mano chica que se arrima a la mía buscando protección para cruzar.

Llegando a casa se desata una lluvia intensa y el teatro se suspende. Al rato vemos pasar a la vecina jadeando, puteando, toda empapada.

En este carnaval, los dioses están para la joda, sacaron el pomo y empezaron a mojar.

Al mal tiempo buena cara. 

¡Feliz Carnaval! 

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En la década del 50, en un febrero muy lluvioso como el actual, un gran carnavalero encontró la fórmula para mofarse de la lluvia, bailando y cantando con una sonrisa.

Cliquee aquí:


viernes, 14 de febrero de 2014

Cierran el último cráter del barrio Palermo


La Frase del viernes por Abelardo Abelenda

Esta semana disfruté del comienzo de la construcción del nuevo edificio en lo que fuera el último cráter del barrio, vestigio del Uruguay de la decadencia.

Por todo el Cordón, Parque Rodó, Palermo y barrio Sur se puede apreciar como se va reconstruyendo la faja costera de la ciudad con hermosos reciclajes, donde todavía funciona la integración de diferentes clases sociales y culturales.

Se está construyendo la Facultad de Comunicación, en el agujero dejado por la demolición del viejo Asilo Dámaso Antonio Larrañaga, en Gonzalo Ramirez y Jackson.
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En el año 1982 el arquitecto Mariano Arana publicó "Una ciudad sin memoria", un documental que denunciaba la demolición de edificios emblemáticos de la Ciudad Vieja para hacer estacionamientos. La ciudad se estaba quedando sin memoria, la piqueta fatal de la dictadura golpeaba, a pura demolición de gentes y edificios.

Pasó lo mismo en el barrio Sur y Palermo. Con el pretexto de "peligro de derrumbre", los militares demolieron edificios que identificaban a la cultura afrouruguaya, el conventillo Medio Mundo en la calle Cuareim 1080 y el Barrio Reus del Sur entre otros.

Así se fueron generando grandes cráteres y pequeñas caries que iban contagiandose a las casas vecinas, denunciando la enfermedad de la ciudad: la desintegración social y la destrucción de la trama urbana y social. A los desalojados se los mandó a complejos de vivienda en la periferia, se los quitó del barrio donde habían nacido, donde trabajaban, donde eran alguien y se los envió lejos, con menos posibilidades de inserción laboral y ascenso social.

Regresé al Cordón hace 15 años. Con alegría, año a año veo como los reciclajes y las viviendas van mejorando el barrio, trayendo gente joven con niños a una zona cada vez más envejecida. Los planes de la Intendencia, el Banco Hipotecario y la Agencia Nacional de Vivienda empiezan a dar resultados. Se construyeron cooperativas de ayuda mutua en el Reus del Sur y en el viejo Corralón Municipal, donde gente de todos los perfiles socio económicos se pudo quedar o volver a su barrio.

Prueba de un tejido social recompuesto la da un niño. Vivía en una casa ocupada junto a su madre y un montón de hermanitos en condiciones muy complicadas. Cuando planté un fresno en la vereda de mi casa me lo rompía todo, le pelaba las hojas. Un día lo encaré y les conté que si lo dejaba crecer, en unos años nos iba a regalar sombra. Con el paso del tiempo el niño se hizo hombre, es reconocido y trabaja en un comercio de la zona y en la feria de Tristán Narvaja. Hace poco me lo crucé en la puerta de mi casa. El calor era bochornoso, nos saludamos, el miró para arriba y me señaló la copa del fresno que hoy da sombra hasta la vereda de enfrente.



Adiós mi barrio


Viejo barrio que te vas
te doy mi último adiós
ya no te veré más.
 


Con tu negro murallón,
desaparecerá
toda una tradición.
 


Mi viejo Barrio Sur,
triste y sentimental,
la civilización
te clava su puñal.
 

Música: Ramón Collazo
Letra: Victor Soliño

Este tema es muy viejo, contra lo que parece, no es de la época de la dictadura y el exilio. "Adiós mi barrio" surgió cuando la piqueta fatal del progreso demolió el fondo del barrio, el "bajo", los ranchos de pescadores y lo que quedaba de la vieja muralla de la ciudad. En este caso fue progreso con sentido y con belleza, cuando en 1930 se empezó a construir la maravilla que resultó ser la rambla Sur de Montevideo.


Para escucharlo en versión de los Olimareños oprima aquí: