In Invernum qualqum soreteae fiumo expelent

DEFINICIÓN


galanga (diccionario de la real Academia Española)

3. f. Bacín plano con borde entrante y mango hueco, para usar en la cama.
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lunes, 29 de julio de 2024

Uruguay es el mejor país! (4)

Hablar de un/a uruguayo/a que se precie de tal es hablar del mate (vea acá la importancia del mate https://lagalanga.blogspot.com/2013/06/el-mate.html en un artículo publicado en el lejano 2013). Pero como ha quedado recientemente demostrado es también hablar de las habilidades innatas que se tiene ara reparar cosas con Leuco, un alambre, el resorte de una lapicera o los ganchitos de una engrampadora.
Por más datos busque en  https://lagalanga.blogspot.com/search/label/Uruguay%20es%20el%20mejor%20pa%C3%ADs%21 
Así que hoy traemos, desde la receptiva Playa Verde, el testimonio de Yamandú Cuevas, dueño del susodicho mate de unos 20 años de edad; con caída desde altura desproporcionada hace unos 15 años con fractura de calota reparada con ganchitos; reiteración del traspié con nueva fractura hace 10 años y nueva reparación. Y el mate, tan campante, sigue siendo el protagonista principal de la mateada.


Seguimos (y seguiremos) recibiendo sus propias experiencias por el Guá-Sá o por el correo electrónico  lagalanga.llena@gmail.com  acompañada del nombre a alias del enviante. ¡La columna empezada por Bisectriz Gurméndez promete!

Comentarios


Muy bueno!
Anónimo

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Lo importante es reparar fracturas: el mate, un brazo, una moto, un juguete; en fin, tratar de reparar todo y lo importante es que siga en actividad, así como también la política, compañeros!!!
15 años no es nada comparados con los 90.
170 años de gobiernos anteriores que en definitiva no repararon nada sino que enseñaron corrupción y depravación.
El Oso Martín de Punta Colorada


viernes, 12 de julio de 2024

Uruguay es el mejor país!!

Desde hace un tiempo ya nos viene acompañando esa musiquita cuyo estribillo canta Uruguay es el mejor país!!
Es que algo de eso hay.
Y a Bisectriz Gurméndez, la hermana preferida de los trillizos, abyecta lectora de La Galanga, se le ocurrió una nueva sección galanguera.
Porque los uruguayos/as tenemos algo que nos caracteriza. Con inteligencia común (no la artificial) somos capaces de arreglar cosas de manera sencilla y al alcance de todos. En el campo lo atamos con alambre; en un hospital lo arreglamos con Leucoplast, en la oficina le metemos unos ganchitos.
Hoy, para inaugurar esta sección que esperamos se engalane con aportes de los lectores (los pueden hacer llegar al Guá-Sá o al correo electrónico lagalanga.llena@gmail.com  y de ser posible con nombre o seudónimo a quien agradecer) les entregamos esta fotito donde se ve el mate arreglado con ganchitos como todos lo hemos hecho más de una vez.
Adicionalmente les destaco que el termo Aladin es el que usa hoy en día, con repuesto de vidrio y más años que la ley de AFAPs.



Comentarios


Indudablemente, la postguerra o la habilidad de los uruguayos, hace que le demos otra oportunidad a las cosas hasta que alguien nos dice: "Ya no tiene solución"
Carmiña

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Arriba Bisectriz, que me ha hecho reír tanto que un día me dijo: ¡Ya basta, te reís de cualquier cosa! Y ahí me le puse seria. Bienvenida a La Galanga, con más humor del femenino, vió?
Caperuza Rebelada

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Decía Galeano que no lo escribo él, pero circula un texto que es aplicable a todos los del siglo pasado, en el que cuenta que hacemos todas esas cosas y algunas más
Anónimo

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Una mágica combinación: inteligencia, humor y buena gente, ero con nombre aritmético.
Sandruli

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Otro nuevo: el Turco.

¡Parece mentira!
Años buscando como hacer para no perder viejos escritores galangueros. ¿Cómo cautivar al tipo para que nos permitiera seguir disfrutando de sus cosas? ¿Cómo hacer para que siguiera escribiendo contra viento y marea, sobreponiéndose a malos y peores tiempos, usando la sonrisa de salvavidas ajustado al cuerpo?
Y así nomás, sin prometer mayor gloria que los galangueros te vean como uno más, apareció el Flaco M., y después Odoacro, y ahora el Turco
El Turco nos había dejado ver sus fotos de situaciones tan locas como nosotros mismos. Pero ahora la prosa es lo que nos arrima.
¡¡Nos vamos pa'rriba como eructo de almeja!!

Crónica de Ramón



por el Turco

Al principio no me di cuenta. Absorto con la película en el televisor, la versión original de “Cape Fear”, magistralmente interpretada por Robert Mitchum y Gregory Peck, noto la palma de mi mano que sostiene el mate está húmeda.
Miro rápidamente el termo, controlo su tapón cebador. Nada. Sigo con la peli. Cebo nuevamente el mate. Al minuto de tomarlo, otra vez la mano mojada. Fastidiado, interrumpo el visionado (las ventajas del streaming). Apoyo el mate sobre la mesa, lo cebo detenidamente observando el termo por enésima vez. Y espero. Un minuto. Es al tomar el mate entre mis manos cuando advierto el agua sobre la mesa donde estaba apoyado. ¡Mirá vos! Mate pinchado. O sea, mate para descarte. Para la lata de basura. ¿Para el olvido?

Al principio no me di cuenta. Dejé el mate al lado del termo en la mesa ratona frente a mí, y le di play a la peli. Y mientras, lo miraba de reojo. Y vuelta a la peli. Y al mate. Y a la peli. Y al mate de nuevo. Con su cuerpo forrado en cuero, mate de porongo, el verdadero, de boca ancha, tipo camionero, con su lámina amarillenta de alpaca. Lo compré hace una punta de años en una fábrica de mates y afines en la calle Teofilo Collazo, a un par de cuadras de 8 de Octubre.
Era mi mate preferido. Lo usaba exclusivamente en casa y para paseos. 
Los tomadores de mate solemos tener varios. De diferente textura, forma y calidad. Para diferentes eventos. Para casa, para viajes, para el trabajo, y hasta previo a la pandemia, los teníamos para compartir, y otros para disfrutarlo a solas.
A este mate que acababa de cumplir con su ciclo de vida útil, de morirse entre mis manos, le tenía (le tengo) un afecto muy especial.
Juntos, vivimos momentos muy especiales de nuestra vida. Y fueron muchos. Y por cierto, muy intensos. 
Fueron más de quince años. Y lo recuerdo porque fue durante el velatorio de mi viejo, que con este mate entre mis manos, escuchaba el lamento de mi tía, su hermana, llorándolo a la cabecera del cajón. Mis manos lo apretaban en un intento estéril por evitar el llanto interno de la toma de conciencia de la inevitabilidad de nuestra muerte. El dolor de la pérdida. Que se manifiesta de mil formas distintas. Aunque el dolor último acaso sea siempre el mismo. Ese apretuje del pecho que te quita el aire a extremos increíbles. Que te hace pensar que no habrá dolor más grande ni intenso que ese. Pero no. 
Un paseo de fin de semana con una antigua novia a Villa Serrana. Era el primero que hacíamos. Acaso de los más lindos e intensos que recuerde con ella. ¿Cómo olvidar ese otro apretuje en el pecho, con sus palpitaciones acompañantes, las ferormonas a flor de piel? Esa loquísima sensación que te lleva a pensar que no habrá momento de felicidad en la vida más intenso que ese. Pero sí.
Caminatas por las sierras a carcajada plena, disfrutando de este mate.
Y ese sexo furioso que no es sexo. Que es hacer el amor hasta un éxtasis jamás antes alcanzado y que sentís que jamás volverás a alcanzarlo. Pero otra vez sí.
Y el mate dichoso en la mesa de luz.
Un viaje a Europa. Un paseo a pleno sol por la Costa Amalfitana. Detenemos el auto a la entrada de un mirador. Deleitarnos del paisaje con el Mediterráneo allá abajo, y el viejo y querido mate pasando de mate en mano en mano. La foto para el recuerdo. El mate y el termo quedan apoyados sobre un banco, mientras saco la foto, con el sol iluminándonos de lleno. Vuelta al auto y seguir viaje por la rambla flechada, hasta caer en la cuenta un par de km más adelante que mi mate con mi termo habían quedado olvidados en aquel banco! Vuelta atrás en subida y corriendo desesperado a buscarlo. Una ansiedad y un susto sin sentido alguno. ¿A quien se le podría ocurrir robarse estos elementos en ese lugar? 
Un viaje en auto de Calafate al Perito Moreno con mi hija de copiloto, cebándome este mate que acaba de morir. 80 km de lagos y montañas con un sol radiante una mañana fría de febrero. 
Katie Melua sonando en el reproductor del living mientras tomando mate fijo destino para el próximo viaje.
Presto atención a la pelea final en el río Cape Fear entre Mitchum y Peck bajo la batuta de la banda sonora de Bernard Herrmann. La película llega a su fin.
Lo miro ahora sí, fijamente. Con la certeza triste, melancólica, de un final de etapa. De vuelta de página. Acaso de otras por venir con otro cuerpo, otra boca, en fin, otro mate.
A propósito. Le había puesto nombre. Ramón.

Comentarios


Buena Turco!!! Qué linda es es arruga precordial, que se da sólo una o dos veces en la vida.
Tano

Quién toma mate, bien sabe , las vivencias compartidas, y el sentimiento que se asocia a esa, costumbre ta nuestra! Agradecele por los momentos compartidos...
Carmiña

Sigue dando mates criollos el tiempo. Flaco
Anónimo

Se merece un retoque y lugar entre las cosas más preciadas de la casa
Anónimo

miércoles, 25 de marzo de 2015

¡Que pinta el Tano!

Por Tano de la Mondiola

En realidad el titulo debe leerse "¿Qué pinta el Tano?", porque la pinta se le fue y es lo de menos. Admirador de Torres-García y matero, el Tano se larga con este "Mate constructivista"




Comentarios



¡¡¡Excelente el Tano!!!
Un grande en La Galanga

Daniel

jueves, 7 de agosto de 2014

Heavy metal y mate

Por Tano de la Mondiola


Hay un revuelo bárbaro con esto de los metales pesados y el mate. Sin querer entrar en discusiones de carácter técnico toxicológico para las que no somos idóneos, cabe acotar que los niveles mas altos que se encontraron en la yerba seca es muy probable no se traduzcan en el agua de la infusión y por ende no tengan consecuencias. Porque la yerba no la comemos seca o en guiso, la extraemos en cada cebada. Pero esta' muy bien que se estudie y clarifique el tema, aunque creemos y lo repetimos, hay que medir los contenidos en la infusión. Pero sobre todo, hay que preguntarles a los que realmente saben de metales pesados. Mas aun cuando ellos son los que inventaron el "heavy metal".

Creo que sobran palabras.


jueves, 20 de marzo de 2014

Me lon dijeron

Ke Verba venía bien, escribía periodicamente su columna de Me lon dijeron.
Luego, sin siquiera avisar, comenzó a declinar su propuesta. Pensó que su ingenio estaba en menguante y lo adjudicó a su problema con el alcohol.
Afortunadamente ha vuelto a producir.
Afortunadamente a vuelto a chupar.

Me lon dijeron


por Ke Verba

  • Que ahora Lacalle Pou dice que va a seguir con la búsqueda de los desaparecidos.
  • Que el motivo principal es encontrar a su madre que desapareció políticamente.
  • Que Gandini presentó un proyecto de ley para quitar el IVA de la yerba
  • Que según los mal pensados, se nos avecina un importante aumento de mates, termos y bombillas
  • Que la oposición remarca el escaso peso de Astori en el Frente Amplio.
  • Que a la inversa, Fernández Huidobro aparece cada vez con mayor peso
  • Que se estudian medidas legales para los que maltraten animales
  • Que por fin al “bicho” Bonomi lo dejarán tranquilo.
  • Que es por demás acertada las decisiones de Peñarol y Nacional de priorizar el Campeonato Uruguayo y restarle trascendencia a la Copa América.
  • Que mas acertado aún sería tampoco darle prioridad al Campeonato Uruguayo, e ir explorando en otros deportes, como trompo, conga, billar y bolita en cancha barrosa (no, estos dos últimos deportes no, porque hay que tener bolas y bolitas)

sábado, 21 de septiembre de 2013

Promoción de La Galanga

Con el indisimulado apoyo del lector de siempre Cachorro, los creativos de La galanga decidieron largar esta promoción.
¡Éxito seguro!




martes, 13 de agosto de 2013

El precio de la yerba


La yerba es asunto prioritario nacional. No solo porque el mate es parte de la esencia del uruguayo (véalo en  http://lagalanga.blogspot.com/2013/06/el-mate.html   con solo cliquear allí) sino por la famosa respuesta  "Y, ... yerba no hay".

Traigo una reflexión tuitera: Si seguimos con este precio de yerba, nos vamos a llenar de hijos.


domingo, 30 de junio de 2013

El mate

Cualquier uruguayo cree saber qué es el mate.
Pero, pensando en los no - uruguayos que leen La Galanga se nos ocurrió poner esto. Claro, no solo a los no - uruguayos les va a servir. Muchos de nosotros vamos a entender muchas cosas. Y varios vamos a sentir en la garganta el nudito clásico de la emoción.


El Mate

por Máximo Gur Méndez
Leído de otros, pensado, reescrito, cavilado, vuelto a escribir y, finalmente, publicado en La galanga

El mate no es una bebida.
Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse.

El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo/a.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿tomamos unos mates?".

Y esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o en inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico sentados en el salón y entre los adolescentes mientras estudian o pasan el rato en la Rambla. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Todos ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta.

Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Y te lo pide después de haberte mirado con los ojos bien grandotes cómo vos tomabas mate, con cara de entendido y haciendo ruido al final. Se lo das tibiecito y entonces se sienten grandes.
Sentís un orgullo enorme cuando ese pedacito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Y seguramente te sentirás como el mejor padre del mundo cuando sos vos el que le regalás su primer termo y su primer matera.

Cuando conocés a alguien por primera vez rompés el hielo con un “¿te tomás unos mates?”.
La gente pregunta, cuando no hay confianza:
-¿Dulce o amargo?
El otro responde:
-Como tomes vos.

Los teclados de Uruguay tienen las teclas llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.

Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.

Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un botija pone la caldera al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hubieron revoluciones.

El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...

Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena; la charla, no el mate.

Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar: vos hablás mientras el otro toma y viceversa.

Es la sinceridad para decir: Basta, cambiá la yerba!

Es el compañerismo hecho momento.

Es la sensibilidad al agua hirviendo.

Es el cariño para preguntar, estúpidamente: ¿está caliente, no?

Es la modestia de quién ceba el mejor mate.

Es la generosidad de dar hasta el final.

Es la hospitalidad de la invitación.

Es la justicia de uno por uno.

Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día.

Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse, sin mayores pretensiones que compartir un mate.


Ahora vos sabés, un mate no es sólo un mate...


El mate en La galanga


Comentarios


CLAP CLAP CLAP!!!!
Topacio

Simplemente maravilloso!!
Pablo

Genial Gur Mendez, gracias por refrescarnos la memoria.
Alejandro 


Nada tan puro como garronear mate, eso sí, por lo menos una vez tenes que poner Tu mate. Muy bueno el "editorial" Salu. 
Lunfa

El mate... el mate... el mate... LA PRIMERA RED SOCIAL DEL UNIVERSO, pudiera decir.
antes de que los telefonos 'inteligentes' (o al menos, mucho mas inteligentes que mucha gente) surgieran... y la gente se desgastara dando 'me gusta' o subiendo fotos a la nube, ya los gauchos se sentaban alrededor del mate y 'chateaban' entre ellos.
Sabe a rayo.... pero QUE MARAVILLA EL MATE!!!
saludos,
isx (de Cuba)

Así es. Lo veo desde hace mucho tiempo, cuando empezó a germinar mi amistad con Mario, cada vez que llego a la estación y lo encuentro agarrado a su mate.
Gracias por compartir.
Froilán de Lózar (de Bilbao)