In Invernum qualqum soreteae fiumo expelent

DEFINICIÓN


galanga (diccionario de la real Academia Española)

3. f. Bacín plano con borde entrante y mango hueco, para usar en la cama.

jueves, 2 de abril de 2026

Acerca de los huevos de Pascua


por Mínimo Gurméndez

Todos fuimos niños alguna vez, aunque algunos ni se quieran acordar de ello.
Pero los que fuimos niños hace un promedio de 60 años ( ± 10) seguramente podremos aclarar algunas cosas por las que hoy nos sorprendemos un poco.
  • Nunca jamás teníamos conejos de pascua. Como cualquier abombado sabe los conejos, como la inmensa mayoría de los mamíferos excepto el ornitorrinco, no nacen de huevos: esa característica la podemos encontrar de aves para abajo en la escala zoológica. Y mucho menos salíamos a buscar conejos de pascua escondidos por ahí. Fue recién al empezar a copiar pelotudeces de otras partes diferentes a las que ya les habíamos copiado, que empezamos con el asunto de los conejos de pascua.
  • Los huevos de pascua siempre fueron un robo a mano armada. Si vemos el volumen de los huevos la cantidad de chocolate que tienen se acerca peligrosamente a un 4 - 5 %. El resto es aire. Para no quedar tan en evidencia los fabricantes llenaban ese espacio de aire con algunas "sorpresitas": bichitos o dijes de plástico. De hecho cualquiera de nosotros niños buscábamos las sorpresitas; si quisiéramos comer chocolate era preferible una tableta Águila. Pero pasado el tiempo se dieron cuenta que era más barato aún intercambiar sorpresitas por alguna pastillita dulce, de dudosa procedencia (¿rejunte del barrido de una caramelería?). El extremo son los huevos Kinder y sucedáneos donde el chocolate es una finísima hostia que recubre una sorpresita china de acabado diseño. Y te cobran por la sorpresita como que fuese un juguete.
  • Los huevos venían decorados con hermosas flores de azúcar, coloridas y llenas de tallos arabescos. ¿Quién de nosotros no empezaba por dichas flores, cuidadosamente despegadas del huevo de pascua y se guardaba algo del zigzag blanco que recubría la unión de las dos mitades del huevo para después? Pero a la larga se dieron cuenta que se podía abaratar más aún el costo si, en vez de coloridas flores que se veían a través del envoltorio transparente, lo envolvía directamente con papeles coloridos y brillantes. Así llegamos a los actuales huevos, toscamente encontrados al quitarles el envoltorio, y sin más relleno que un caramelo al abrirlo. ¡Y todo al precio de un Toblerone entero!

Comentarios


Tal cual! Hasta lo del zig zag!
Quedaba envuelto en el mismo celofán, en la puerta de la heladera y lo redescubríamos semanas después buscando algo dulce, si teníamos suerte y alguien no lo comía antes!!!
Carmiña

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Jajaja. Muuuy bueno!
Anónimo

2 comentarios:

  1. Tal cual! Hasta lo del zig zag!
    Quedaba envuelto en el mismo celofán, en la puerta de la heladera y lo redescubríamos semanas después buscando algo dulce, si teníamos suerte y alguien no lo comía antes!!!

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