por Mínimo Gurméndez
No voy a ser yo quien precisamente hoy les quiera descubrir a ustedes, amables lectores (en genérico; para no escribir lectoras y lectores), lo que significa un/a amigo/a (ya me olvidé y empecé con masculino/femenino).
En toda la escala zoológica vemos que la enorme mayoría de los animales que han llegado a un grado de evolución mayor tienen "amigos". Incluso fuera de sus especies. Todos vimos documentales de como la manada de elefantes ayuda al bebé elefante a salir del barro en que está atascado o el mono que saca pulgas a su amigo y hasta un pájaro que hace lo mismo con un enorme rinoceronte.
A escala humana los amigos son aún más importantes: cerca o lejos están presentes para compartir alegrías o para darnos apoyo en los peores momentos.
El amigo (así, en genérico también) está siempre; y generalmente es a quien buscamos para tener esa otra visión fuera de la nuestra para entender lo que hacemos y, más importante, para saber lo que tendríamos que hacer. Cuán cierto es que cuando vemos a alguien haciendo algo soberanamente mal pensamos "¿No tendrás un amigo que te ayude?".
Por eso, cuando vemos al presidente Yamandorsi irse a visitar un portaviones yanqui, a disfrazarse de soldadito y sacarse fotos, en plena guerra absolutamente inmoral (todas las guerras son inmorales; pero algunas se les ve de lejos) ... se nos ocurre preguntar: Yama, ¿no tenés ningún amigo que te aconseje?


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