Etimado Serior Diretor.
Por la presente me dirijo a usté con respeto, circunspeción, solenidá y mi mayor autoestima. Motiva la misma (es decir, la presente, que viene a ser esta carta que está leyendo) no un espíritu inquisitivo pero sí una duda, un intríngulis o una serie de dudas si así prefiere llamarlas, que si usté tiene a bien dilucidar, evacuar, digamo aclarar, yo le agradecería.
Alguien -que no voy a decir quien- pasó por su casa y constató que en la misma (es decir, en su casa) usté y su seriora esposa están haciendo una reforma y donde ante había un comedorcito ahora parece que haberá un bowindow con sillones empotrados, estufa moderna, televisor con cable satelital y control remoto, piscina, canteros con flores verdadera, rampas y escaleras y vaya uno a saber cuántas cosas má.
¿Es cierto eso?
Porque si es cierto, primero me alegro muchísimo y segundo voy a llegar a tomarle unos caliboratos importados de lestranjero pa brindar por semejante savances.
En La Barraquita tan como locos contando la montaña e billetes de 20 peso con que usté les paga los materiale, pero eso son detayes que no vamo a andar contando acá, Diretor. Que uno no es buchón.
Así que sin otro particular y para ir terminando me despido, no sin antes dejarle un abrazo grande a toda la barra galanguera que espero ver en la inauguracion de esta próspera y remozada sede que -imagino- seguirá teniendo parrillero...
Verdecito.
Sé que usted bien sabe que algunas cosas se han ido complicando a algunos benefactores de este opúsculo cibernético. Nuestro ex intendente ha perdido sus campos por nimiedades reglamentarias; los terrenos que se vendían en Punta Fría serán condenados al abandono y convertidos en baldíos frente al arranque legista y notarial; los billetes de baja denominación parecen no tener destino; hasta en el transoceánico Madrid parece que la Niña Ayuso debió vender su ático de 4 millones de Euros por no poder demostrar bien la procedencia de esos ignotos fondos.
Antes que me vengan a reclamar aguinaldos impagas de Editores y Responsables (editores irresponsables) que deberían darse por satisfechos al ver sus verdaderas galimatías registradas en este libelo decidí invertir en ladrillos. O en bloques.
Pero más allá de todo ello, este emprendimiento se convertirá en el faro de la libertad de expresión de esta zona.
Pero más allá de todo ello, este emprendimiento se convertirá en el faro de la libertad de expresión de esta zona.
O al menos en una buena dosis de caliborato.
Le saluda con la estima que usted merece.
Le saluda con la estima que usted merece.
El autodenominado Director

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