In Invernum qualqum soreteae fiumo expelent

DEFINICIÓN


galanga (diccionario de la real Academia Española)

3. f. Bacín plano con borde entrante y mango hueco, para usar en la cama.

domingo, 16 de julio de 2023

Cero bola


por el Flaco

a Leda le dan cero bola

y jamás vió un presupuesto

nadie como ella para esto

(paspando a los  senadores

ciudadanos ejemplares

presa de sus celulares)

de sismos truenos temblores

en épocas  de sabores

de aguas potables /bebibles

mucho blabla comestible

con caños plantas y drones

que avisa el gordo Delgado

ahí anda el candidateado

ensanchando los aviones

se piensa que el epicentro

es parte de un nuevo cuento

craneado en el cuarto piso

por la Plaza Independencia

de boca de algún petiso

tan dado a las conferencias

y a posar en cuánta foto

adivinen a quién culpan

del Atlantis terremoto

 


( un sismo intensidad promedio 5.2 fue percibido a las 05.43

del miércoles 12 /7,con epicentro en el mar ,frente a Atlántida)




sábado, 15 de julio de 2023

Cuando el agua es solo bebible


por Máximo Gur Méndez

Desde hace un tiempo se ha instalado una discusión bizantina (por lo inútil, ociosa y hasta carente del mínimo sentido) sobre la potabilidad del agua. Es que para los voceros del gobierno de Colisión Multicolor (desde diputados hasta el princeso pasando por ministros varios y directores de OSE) hay una categoría nueva de agua que es el agua bebible. Ya que no es potable (según sus propios dichos) ahora la consideran bebible. Como cualquier líquido, pues: desde la nafta hasta la orina.
Y como estoy hablando de agua corriente (ya no potable; es sencillamente la que sale por las canillas) me gustaría dejar alguna reflexión sobre cosas escuchadas en estos tiempos.
Como por ejemplo que la vicepresidente de OSE se mandó aquella lindísima arenga: "Podrían dejar de comprarse una Coca Cola para comprar alguna botella de agua embotellada" (SIC!!) sin siquiera darse cuenta que ya hay mucha gente que no toma Coca y no porque prefiere gastar en agua embotellada ni porque prefiere cuidar su línea sino porque sencillamente no le da la guita para refrescos.
O lo que dijo el Tete Musica: "Todos nos dormimos en este tema". No Tete, no te lo acepto: durante tu gobierno y los dos del Taba de Bourbón se invirtieron mil trescientos millones de dólares en obras en OSE. Y además se dejaron obras pensadas, diagramadas, controladas, informadas, proyectadas y hasta con el financiamiento aceptado para que alguien siguiera con ese plan. Como por ejemplo el famosísimo plan de la represa de Casupá
Y si alguien me dice que se podía haber hecho lo de Casupá en cualquiera de los tres gobiernos fondoangostistas es posible que sí; pero no se habría hecho la 6a. línea de bombeo o el saneamiento de Punta del Este o algo por el estilo. Y hoy estarían dando manija porque faltaba algo de eso otro.
Y tampoco me vengan con lo del Antel Arena porque cada vez que lo nombren voy a retrucar con la Torre de las Comunicaciones.
Y ni que decir que OSE nos sigue cobrando como que nos diera agua que fuera algo más que bebible. Como que la UTE te cobrara la energía eléctrica pero por problemas técnicos te diera 110V en vez de 220. Y para iluminarte tuvieras que comprar velas y para guardar la carne y leche al frío te obligaran a comprar hielo.
Claro, cuando ya resultaba insostenible que la gente se tuviera que comprar el agua para beber y cocinar, el princeso (en otro acto de magnanimidad asombrosa) le quitó dos impuestos al agua: el IVA y el IMESI. Eso quiere decir que el agua es un poco más barata que antes. ¿Pero nadie se puso a pensar que la rebaja es a costa de recaudar menos impuestos para la salud, la educación, la vejez, las obras públicas? Porque las ganancias de las empresas están intocadas.
Es más: yo diría que triplicadas porque nunca vendieron tanta agua embotellada como ahora, que la de OSE es bebible!

¡¡Sigan votando al Fondo Angosto y van a terminar como Venezuela!!

Comentarios


UD Máximo ,se puso a pensar que si el Taba no hubiese pensado en la conversión energética y por suerte logró realizarla, ahora estaríamos sin agua y sin energía eléctrica! Ayer estuvimos todo el día de 8 a 20 hrs sin agua ( como dice Alberto).... aún me dura la bronca
Carmiña

Y además muchos dueños de super y demás subieron precios del agua embotellada antes de la baja e impuestos y no vendieron después al precio sugerido. Así cualquiera.
Meri

Qué quiere que le diga? Si hasta parece que hubiera un público ávido de comprar números de una rifa que nunca se va a hacer? O será parte del universo de la “ nueva normalidad “? 
Flaco

miércoles, 12 de julio de 2023

Los enanos: Grandini, Luí 48 por ciento y el Z


por Tano de la Mondiola

Desopilante/triste. Los enanos Grandini, Luí 48 por ciento y el Z, Penadás, la reina, etc.











Ni olvido ni perdón


por el Flaco

Hizo un gesto de venia con la mano derecha, sin cuadrarse. En la izquierda llevaba un clavel que dejó caer con un movimiento lento y detenido; casi que tomando distancia. Los años transcurridos y las historias leídas y escuchadas estaban contenidas en ese gesto. Su búsqueda había concluido y esa ceremonia, íntima y recogida, era el capítulo que cerraba un largo camino. Un recorrido que no hubiera imaginado nunca tener que hacer. Ni siquiera por un designio providencial. No creía en el destino, pero sentía que había cosas que lo presagiaban.

 

Gregorio Conrado no comulgaba con el determinismo, aunque era parte de ese universo. Se había propuesto que si todo salía bien, cumpliría con ese desafío. En nombre de la familia. Del honor del apellido y la honra militar.

No en vano había heredado los dos nombres de su abuelo y de su padre. Y no sólo eso. También corría por la cinta dinástica de las familias que generación tras generación cumplían esa carrera de relevo profesional.

Como los Mautone, del piso de arriba, todos médicos: abuelo, ambos padres, los tres hermanos y ahora el sobrino mayor, a punto de ser anestesista. O los García Mañán, los vecinos de la playa; un mundo de abogados y escribanos. Cada clan familiar parecía imprimir esa impronta entre vocación y elección. No había mucho que pensar a la hora de terminar la secundaria, a menos que la música, el amor o los viajes irrumpieran de manera distinta en esa línea de herencia tan marcada.

Gregorio Conrado Fernández Raimúndez no fue la excepción y aceptó, de buena gana, que su futuro era seguir la carrera de su abuelo - Gregorio Fernández Armelino -, y la de su padre - Gregorio Fernández Flores -. Claro que sin las pretensiones de hacer una vida militar que le pudiera deparar llegar a convertirse en presidente, director de entes o agregado de una embajada. Si bien desde chico supo deslumbrarse con las armas, y andar a caballo fue una de las primeras cosas que aprendió en el campo de Lavalleja, su pasión, decía, era volar y los aviones. Quería ser comandante, subir al cielo, y desde ahí poder mirar el mundo. Y por qué no mejorarlo; ya no cambiarlo.

Las clases de Filosofía solían terminar en ese tipo de polémicas entre los compañeros, y hasta entre los alumnos y el profesor, quien de manera permanente predicaba que la doctrina de los nuevos tiempos era otra. Que los militares eran formados para prestar un servicio que le estaba negado a los demás, así como debieran también otros dedicarse a sus funciones propias. Que mejorar las condiciones de la gente era atributo de los políticos, los gobernantes; no de las fuerzas. Si bien por su forma de ser por demás reservada no siempre se tomaba el trabajo de intervenir y expresar su pensamiento, sabía que no era esa la impronta que escuchara en su casa paterna. Y menos aún en la de su abuelo, esa figura señera que admiraba por intachable y exitosa. Un ejemplo a imitar, según la tía Marita. La mayor de sus tíos no ahorraba conceptos cuando se trataba de resaltar los atributos y mejores méritos de su padre, a quien siempre presentaba como un auténtico salvador, un tocado por el mandato divino de llevar paz y progreso a una sociedad sin creencias, decía.

Terminar la secundaria e ir a inscribirse en la escuela de oficiales fue un trámite que ya sabía le estaba reservado desde el mismo día de su nacimiento. Y continuar la carrera de sus antecesores le podría ser incluso más fácil que para ellos. Ser el nieto de alguien con tanto peso en el ejército, le abría puertas que los esfuerzos de otros apellidos tardarían mucho más en conseguir. Su inteligencia y contracción a las tareas hicieron el resto, y fue graduado como alférez cuatro años más tarde con los máximos honores. La aeronáutica era su objetivo declarado, y por tanto sabía que necesitaba seguir estudiando algunos años más en esa rama.

La escuela quedaba en Toledo, como a hora y media en auto desde Pocitos, aunque podía quedarse algunos días en el campo de Sauce y desde allí, estando más cerca, no tener que acometer la travesía desde temprano. La casa de los abuelos Raimúndez era una finca grande, con quintas y viñedos que bien conocía de las vacaciones con primos en verano. La piscina, las domas de potrillos, la pesca a la encandilada, tenían para él ese sabor a familia de clan, con amigos e invitados que solían pernoctar en las noches de verano. La lluvia en el campo era algo esperado por los grandes en la siembra, y disfrutado por los chicos que recorrían los potreros felices de volver a la hora de la merienda con caras y ropas cubiertas de barro. Las tortafritas de Ramona, amasadas una por una con una botella por palote y un agujero en el medio, se comían por docenas mojadas en el café con leche elaborado con la producción del tambo propio.

Ese domingo de junio terminaba de preparar el examen de Física cuando un ruido inusitado para la fecha y el lugar llamó la atención de los caseros y vecinos. Los perros ladraban frenéticos, desencajados tras los cercos verdes, acometiendo con sus patas contra las porteras de madera rematadas con herrajes gruesos de hierro. Llegó a la planta baja mientras Ramona y su marido corrían al galpón, asegurando portones y descolgando  las carabinas del comedor, puestas allí por quién sabe quién y en qué época. Unas Mauser 1985 que él nunca había visto usar por nadie, y que más bien le parecían para caza de jabalí, antes que de uso en combate. Corrió los cortinados, descubriendo la procedencia de las exclamaciones. Una caravana de autos y camiones pasaba por la ruta con hombres y mujeres con pancartas gritando consignas, pero nada de armas ni amenazas que pusieran en peligro el curso del resto de la tarde. Reparó en una camioneta. Una chica con boina y bufanda y un muchacho de barba enarbolaban un cartel blanco con letras rojas y negras que decía “ni olvido ni perdón , para los torturadores: paredón”.

La caravana siguió rumbo al este, y cuando el último vehículo se perdiera en la curva grande, le escribió un mensaje a Fernando, vecino de la zona y compañero de armas:

- ¿Cómo venís para mañana? Yo lo tengo casi todo liquidado. ¿Viste la caravana que pasó por la ruta? Siguieron como para el lado del batallón. Capaz todavía no han llegado a tu casa. Creí que eran de algún partido, pero no había fútbol hoy. El campeonato terminó la semana pasada.

Guardó el teléfono y subió al comedor grande, pensando en que ya había visto esa frase otras veces. En los partidos de Champagnat siempre había pancartas de ese tipo al costado de la carretera. Claro que sabía de qué hablaban, pero nunca interpretó que una frase política tuviera algo que ver con un partido de rugby. Además, cada vez que les tocaba jugar ahí, perdían y no hay nada peor para un equipo de cadetes sentirse humillado por un cuadro de colegio de curas. Y con el desánimo que eso lo generaba, prefería subir al bus, y sentarse bien al fondo, donde ni siquiera escuchara los lamentos de bronca de sus compañeros de equipo. Ni para tercer tiempo daba.

- Tranqui, ya los vi. Meta ruido iban. Son los bolches de siempre. Ne des bola. Dale con el examen que después que lo terminemos, a las tres, nos tocan ejercicios. Nos vemos mañana en el 14. Abrazo. 

Fernando era así de tajante. Se conocían desde la escuela. Era nieto de un capitán de fragata y sus dos hermanos mayores ya ejercían como oficiales de la armada. Detestaba que mucha gente siguiera hablando de cosas del pasado, y aseguraba que nada ni nadie podría manchar el honor de la familia militar. Que de religión y política en su casa nunca se hablaba, pero él se permitía decir que siempre que la patria lo reclamara, estaría dispuesto a servir para cerrarle el paso al comunismo. Como lo habían hecho sus pares en los setenta, y que muchos descalificaban cuando hablaban de terrorismo de estado. Nunca terminaba de entender eso de las marchas, las velas y los carteles con fotos. Todos los veinte de mayo de cada año el ejército era acuartelado, y los alumnos de su generación estaban a la orden como reserva. Descreía de las versiones de prensa y partidos políticos que hablaban de desaparecidos y gente perseguida o destituida por razones de ideas. Que eso eran inventos de unos pocos, que sostenían saber que había cuerpos enterrados en el 13, e incluso en la escuela de paracaidismo.

- ¿A vos te parece que alguien puede sepultar tipos muertos en predios nuestros para que estos los vengan a descubrir y digan que esos huesos son humanos? Todo muy irreal, te digo. Que me perdonen, pero que se dejen de buscar y la prensa no venga a molestar al batallón. Nosotros tenemos que aprender a saltar, y necesitamos espacio. A los del 13 les pasa lo mismo. Ni maniobras pueden hacer porque están los excavadores con máquinas y todo.

                                                                                                                                          

………………………………………………………………….

 

La doctora Yaffé no había tenido una semana muy tranquila. Todo lo contrario. Desde que supo de las noticias, cada mañana se despertaba soñando que era efectivamente cierto. Pero no se daba mucho espacio para una exagerada esperanza. Bien podría ser él, como cualquiera de los otros. Los indicios eran prometedores, pero los testigos por momentos dudaban si era ese el lugar, u otro de los batallones. También se decía que muchos testimonios conocidos en la comisión, eran distractores. Que de los implicados ninguno aportaba datos, y de los pocos conocidos, ninguno se había comprobado que fuera cierto. El 300 Carlos era un sitio posible, pero tantas veces habían llegado a pistas falsas. El infierno grande fue la antesala para mucha gente. Los sobrevivientes que estuvieron allí con él aseguraban haberlo visto encapuchado, siempre desafiante, roncando que él no se entregaba, y que si querían datos que buscaran. Que para eso estaba la OCOA. Días más tarde se sabe que había sido trasladado, y que como a todos, le habría tocado estar en el batallón 13. La conocida como operación Morgan estaba dispuesta a exterminar a la dirigencia del partido, ese año 1975. Él había dicho varias veces que seguiría desde la clandestinidad, desechando salir al exilio. Hasta desde la embajada de Israel habían intercedido por él ante el Consejo de seguridad.

Varias veces las familias habían sido citadas con la mayor de las precauciones y cuidado posible, pero hasta hacía poco tiempo, no había nada firme. Esta vez parecía que la realidad se concretaba, y la espera se había hecho una angustia eterna. El jefe de servicio le había propuesto tomarse unos días para estar más despejada.

 

- Pensá en los pacientes, Gabriela, le había dicho. Por ahí no estás del todo como para seguir en este régimen. No sé, yo estoy a lo que digas. Sabés que contás con nosotros. Me avisás un día antes y yo consigo alguien que te supla.

Está bien. Por ahora me siento como siempre. Te agradezco. Viste que acá somos pocos, y si me quedo en casa no podría soportar estar todo el día en eso. Ya te voy a avisar si todo es como dicen. Si fuera así, me voy a Argentina igual.

Los antropólogos habían mandado el material al laboratorio en Buenos Aires, y era cosa de días tener datos confirmatorios. Una tensa espera sobrevolaba el local de familiares, donde las reuniones siempre terminaban con gestos mezcla de incógnita y optimismo; de dolor con sabor a alegría. Los hallazgos de otros cuerpos y otras identidades, permitían esperar con cierta fe. Varios encontrados e identificados ya estaban de vuelta. Porque al decir de alguno de ellos, la tierra seguía hablando. Y al silencio marcial de todos los enfermos de amnesia repentina, los valientes enfrentados a hombres atados, a mujeres violadas, a familias que durante años peregrinaron por cuarteles y juzgados militares, se levantaba la evidencia de huesos y marcas de tortura. Se elevaban sus voces por encima de los metros de tierra y las mantas de cal viva que al cabo de años los devolvían a la superficie. Testimonios vivos, aunque muertos. Una reparación de hecho, y consuelo de derechos.

La guardia estaba como de costumbre. Pacientes graves, personal en tensión y recursos al límite. La unidad de cuidados intensivos gozaba de muy buen prestigio, pero la demanda de camas nunca dejaba de ponerla a prueba.

Desde hacía unos años los médicos hacían guardias de doce horas por expresa disposición de la dirección de sanidad militar. A diferencia de otros hospitales, esto permitía que los intensivistas se sintieran más descansados, mental y físicamente. Y por lo tanto, pudieran participar  más veces a la semana en el piso, sin dejar de estar al tanto de la evolución de los pacientes. En el cambio a las ocho, se supo que dos pacientes pasaban a piso, pero de esas dos camas, una debía quedar disponible porque venía en camino un alférez politraumatizado con un Glasgow 4 y ventilado.

Gabriela Yaffé era de las más experimentadas del equipo. Había hecho una carrera promisoria, pero siempre a la sombra de ser hija de quien era. Su pasión por la emergencia y el intensivismo la llevó a concursar para ese cargo en el Hospital Militar, a pesar de su apellido. En democracia algunas garantías se habían recuperado. Y ya no había cuestionamientos éticos, objeciones de conciencia ni conflictos de interés para quienes fueran a desempeñarse allí. Era una conquista de las nuevas políticas impulsadas por la ministra Urruty. La misma que había podido rescatar archivos hasta ese momento secretos que revelaban el aparato de terror que la dictadura había armado para exterminar a la disidencia política, gremial, sindical y estudiantil. La abogada Susana Urruty, quien fuera entusiasta impulsora de la búsqueda de restos, amparada en los agujeros negros de una negra ley de caducidad de delitos, en la que no se contemplaban los de lesa humanidad. Esos que nos prescriben, por horrendos, por inhumanos. Fue una de las últimas de sus gestiones antes de dejar el ministerio para pasar a ser directora del Servicio oficial de difusión.

Gabriela bajó a la emergencia, esperando en la puerta a la ambulancia que en un corto recorrido traía desde el helipuerto al paciente accidentado. La acompañaban dos enfermeros y la residente de piso. Mientras la enfermería hacía lo suyo y se ocupaba de las vías, sueros y monitor, el médico de traslado le recitaba los datos poniéndola al tanto.

- 28 años, sano, paracaidista. Del batallón de Toledo. Se tiró en vuelo bajo y le falló el paracaídas de emergencia. El trauma me dice que seguro tiene algo más. Fracturas expuestas de ambos miembros inferiores y traumatismo de cráneo. Me lo entregaron con tubo y sedación. Paró en el camino pero lo saqué. Te lo dejo. Mañana me toca la guardia larga en puerta y subo a ver cómo sigue.


Ya en el ascensor y haciéndose cargo de la situación, mira la historia queriendo absorber rápidamente todos los dilemas clínicos. Su mente entrenada ya se adelantaba un par de metros a los acontecimientos: traumatólogo, vascular, tomógrafo pronto y ojalá no tenga lesión visceral ……Algo instintivo la hizo llevar su vista al encabezado de la hoja de urgencia. Su sorpresa se disparó a miles de metros por segundo, así como su corazón se le precipitaba dentro del pecho. Leyó “Gregorio Fernández Raimúndez..”, y sintió un golpe de calor en la cabeza. Le faltaba el aire y las manos no le respondían. Se sintió inmovilizada por una garra que le oprimía el cuello y la aplastaba contra la pared; petrificada.

-Gabriela, dale que ya estamos .¿Te sentís bien?

La voz de la enfermera le llegaba de lejos, con un eco que resonaba en sus oídos. Parpadeó varias veces, como volviendo a la situación, y haciendo un gran esfuerzo por ponerse en ambiente. Todo lo demás fue como con cualquier paciente. Era el médico de guardia y la vida de ese ser humano estaba en sus manos; era una responsabilidad más. Y grande.

 

………………………………………………………………………..

 

Gregorio Fernández tercero sobrevivió a su terrible accidente. Nunca supo los detalles, pero allí estaba. Con un tubo en la garganta, las piernas enyesadas e inmovilizado por los brazos, veía entrar y salir gente de blanco, jeringas y sueros a su costado. Y ese maldito monitor que a cada rato palpitaba con una alarma chillona y de colores. Desconocía cuanto tiempo llevaba en esas condiciones, hasta que creyó escuchar a los médicos hablar entre ellos y diciendo “dos meses” , “en un par de días estaría como para ir a piso”, “ Gabriela debe estar hecha pelota, pero por otro lado, imaginate”

Ya en la habitación, días más tarde, pudo tener idea de fechas y lugar, aunque no recordaba absolutamente ningún detalle del suceso. Porque supo que se había accidentado. Fernando estuvo a verlo esa mañana y, economizando  palabras, lo había puesto al tanto sin entrar en pormenores.


- Es la segunda visita que viene a verlo, así que le rogamos sea breve. Todavía está medicado, y cuando vino su mamá el domingo terminó muy excitado -, le había advertido la enfermera de piso.

- Te tiraste como siempre, con todo, pero algo no anduvo - le contó mientras repasaba con mirada nerviosa todo el equipamiento que rodeaba a su amigo. - Cuando hice la maniobra y miré a la derecha, me di cuenta que no te abría. El manual dice quince segundos antes de accionar el de emergencia, pero se te vino a abrir cuando estabas, no sé, a unos cuarenta metros del suelo, ponele. Te perdí de vista en el monte chico y supe que estábamos en problemas. Avisé a la base por interno y bajé cuan rápido pude. Cuando llegamos ya estaba la ambulancia contigo y te habían  inmovilizado. Después no supe más nada. Bueno, mejor me voy. No sabés lo que han sido estos meses. En el 14 todos te mandan abrazos. Seguro que en un rato vamos a estar arriba de nuevo. Dale Goyo, vos podés. Ah! Viste quién era la doctora que te atendía en el CTI, no? Una tal Yaffé. Seguro que es la hija de unos de esos que vos sabés. Macanuda la tipa sin embargo, viste? Hablé con ella por teléfono varias veces cuando estuviste bien jodido. Me hice pasar por tu hermano, claro, y la mujer ni idea; obvio. Me contaba cómo seguías, que la cosa venía mejorando, y demás. Parece que hay bolches con corazón y todo.

Y se perdió de vista haciendo la venia en el marco de la puerta. Gregorio movió una mano sin levantarla a modo de respuesta, y le guiño un ojo a su amigo. Creía identificar a la doctora que mencionara. Una mujer flaca, de gorro con flores, manos enérgicas y voz suave. La misma que había divisado como primera presencia humana al cabo de un sueño tan largo. Podía escucharla, pero  por más que lo intentara, nunca supo articular palabra alguna. Sus labios no le respondían, y el tubo en la boca estaqueaba el sonido que su mente escribía en letras de molde para poder expresarse. La escuchó decir – “hoy le bajamos la sedación, está sin inotrópicos, y si responde, mañana le saco el tubo “ -. Sintió la caricia de su mano en la suya mientras manipulaba el monitor por encima de la cabeza, y un consuelo cálido le recorrió la espalda terminándolo de convencer que estaba vivo.

- Fuerte el  tipo, eh? Mirá que tirarse de un Pilatus y vivir para contarla….. Supiste quién es, no? El nieto del Goyo. Ya bastante ha de tener este flaco con llevar ese apellido; cómo no va salir de todo esto

- Doctora Yaffé, - la interrumpe la enfermera asomando detrás de la mampara transparente. - Me avisan de la central que se dejó el beeper en la emergencia y alguien de su familia la está buscando, y es urgente.

- ¡Mi celular ¡Lo dejé en el auto! No te digo, estos días estoy fatal ..! Seguro que es de casa. ¿Te animás a terminar con las dosis que ya vuelvo, Daniel?

 

Tomó el control remoto con la mano izquierda, en ese momento la única en funciones en su amortajada anatomía. Mucho tiempo sin saber nada del mundo fuera del hospital y su cama. Encendió la pantalla parpadeante, y el sonido desacostumbrado le lastimó los oídos, que al cabo de un rato le permitieron llegar a percibir en un volumen acorde al espacio donde se encontraba. En el extremo inferior de la pantalla, rezaba “lunes siete de octubre”, y en una cinta de color rojo que corría anunciaba  “en instantes, Subrayado en vivo desde Familiares. Se confirma la identidad de los restos encontrados el mes pasado en el batallón 13. Corresponden a Esteban Yaffé…”

Después del corte, el desarrollo de la noticia prometida. Gente amontonada, lágrimas en muchos ojos, un hombre de bigote cano y con una camiseta que lucía “todos somos familiares“ en su pecho, y a su lado, sí, allí, a su lado estaba ella: la doctora. La mismísima doctora que días antes lo había acompañado al piso y se despidiera de él con un abrazo. Le pareció ver como unas lágrimas flacas le corrían por la mejilla, cuando le dijo - "Goyo junior, la próxima vez tirate en una piscina, mejor. ¡Chau, varón del aire!"

Era ella misma, la hija del desparecido, ahora aparecido. De pronto y como un fogonazo de recuerdos, su memoria se encendió esclarecida y vio a su abuelo, ya viejo y preso en Duvimioso Terra. Sin uniforme ni galones. Luego su agonía, en ese mismo hospital donde ahora estaba. Y los carteles afuera: “ni olvido ni perdón.”. El velatorio y el sepelio aquel ventoso 28 de diciembre, justo poco antes de egresar como cadete. Era el año 2016, y afuera del cementerio volvió a ver las consignas pintadas en los muros: “paredón…” Y una multitud gritando, otra vez “ni olvido ni perdón….”. Y la tía Marita furiosa, amenazaba con que iba a quejarse al Centro Militar, que el parlamento debería cuidar más los honores de los mártires del marxismo, y un sinfín de lugares comunes que Gregorio nunca terminó de entender hasta que ahora, allí en su cama, se dio cuenta que sabía mucho más de lo que hubiera imaginado. Era una búsqueda involuntaria. La historia se desnudaba ante sus ojos, y en su cama de convaleciente. ¿Habría un destino también escrito para todo eso? Se dijo que tenía un desafío ante sí mismo. Que si todo salía bien, cumpliría con honor, y con vergüenza. Pero lo haría.

 

Ese martes 12 de noviembre el viento de primavera barría la rambla a la altura de Pagola. Gregorio celebraba estar en su casa, y por fin solo, después de tantos días de visitas al regreso desde el hospital. Las muletas no eran impedimento para poder afeitarse y ponerse ropa de civil: una camisa blanca, un jean celeste y zapatillas de salto. Se colgó un suéter para la vuelta. Subió al taxi agradeciendo al chofer que lo ayudara a ubicarse detrás, no sin dificultad mientras le pedía - “¿Se anima a llevarme hasta La Paz?  Al cementerio israelita quiero llegar. Y allí estaba, llevando ese clavel rojo en la mano. En la lápida de mármol gris opaco y escueta se leía en letras de bronce: “Esteban Yaffé, Montevideo, 12 Nov 1927 - …..Batallón 13“

Su pensamiento completó la línea. La cara de su doctora lo observaba con dulzura. Se dijo bien entre dientes “ni olvido .....". En esa ofrenda. Y con un movimiento lento y detenido.

lunes, 10 de julio de 2023

El pelado y el Borda vuelven...? uy dió !!!

   

por Tano de la Mondiola

Otra semana que pasó muy cargada en lo seco y en lo serio y también en lo que ya es novelesco local y mundial.
 
Y todo muy rápido, no damos abasto.











Y Bolud el Kotur sigue tirando de la piola...

Ni tan Ope


por el Flaco

ni tan Pasquet

a saber, digamé usté

también un pibe Bazooka

si es tanto lo que preocupan

los problemillas del agua

por qué levanta su enagua

y se deja contagiar

en esa moda de odiar

lo que dice Carolina

vaya viendo su cocina

y calculando los votos

para anotarse un poroto

en tiempos de democracia

no alcanza con su eutanasia

para dejar de vivir

que el rejuntao colorinche

con la prensa de compinche

sigue mintiendo a la gente

directo de la canilla

van regando la semilla

que muere antes de existir

siga haciendo los mandados

como un servil buen soldado

a sueldo, del presidente

que en el 2024

las urnas resplandecientes

lo dejarán colorado




sábado, 8 de julio de 2023

Comunicado de Colector Abierto a la opinión pública


La Galanga
anda por todos lados.
El otro día andábamos al santo y divino gas y pasamos por la puerta de un local de Colector Abierto. Había una efervescencia particular. Es que la dirigencia partidaria se encontraba reunida pues había escrito un comunicado a la población que estaban distribuyendo entre los transeúntes. Al que agarraba el papelito le daban una botellita de agua de 600 cc. Y yo, como tenía sed, agarré botellita y papel. Y como no había nada escrito para La Galanga de hoy transcribo lo que me dieron. ¡Total...!!!


Comunicado a la opinión pública.

La dirigencia política de Colector Abierto, convocada por nuestro máximo líder y magnánimo conductor el general Guido Manini Arroyos, se ve obligada por las actuales circunstancias a realizar las siguientes puntualizaciones:
Nuestro grupo político, basados en las celebérrimas ideas de nuestro prócer Artigas (que también era general como Guido), no puede ya más pasar por alto el ingrato mancillado de las personas que estoicamente nos marcan el camino como agrupación política. 
Nosotros, que hemos aguantado vendavales ajenos sin permitir que se nos vuele la tienda de campaña dejando desprotegidas las municiones con las que nuestra Colisión Multicolor lleva adelante la guerra contra el camaléonico enemigo del pueblo oriental, es decir los grupos foráneos que hasta tienen la osadía de hacer un festival de canto popu en el mismísimo parlamento. Nosotros, que cerramos filas frente al destape de Haztelsano, frente al TLC con China que nunca llega, frente al monito Tití que Jeber no puede cazar porque está muy ocupado haciendo descender las cifras de la delincuencia nacional (y peñarol). Nosotros, que seguimos haciendo el mate con agua de la canilla porque un buen soldado oriental aprende a tomar agua de cualquier cañada. Nosotros, decía, no podemos permanecer impávidos frente a este continuo ataque orquestado desde los pisos más altos del Palacio de Invierno de Gobierno. 
Aguantamos al ex ministro de turismo Germán Carozo, aguantamos las cucharas que no se pegaban al cuerpo de las imantadas que trajo César Verga, aguantamos el pasaporte de Tetillo y Jeber, los Hércules de Javier KGarcía y hasta la desalinizadora que mandó buscar el secretario Álvaro Flaco y que no llega nunca. Hasta a Penadás aguantamos.
Aguantamos todo eso y mucho más.
Pero el princeso Lavenida Junior es incapaz de bancarse un par de apartamentitos que la inmaculada esposa de nuestro líder, Misia Irene, da en ayuda a las mejores mujeres, aquellas que además de atender su familia trabajan por una causa noble como la de avanzar con nuestro partido.
Esto ya es intolerable.
Nuestra permanencia en la Colisión Multicolor se ve nuevamente cuestionada.
Y nos iremos.
Pero cuando nosotros queramos.

Comentarios


Impecable como siempre 👏. Muchas gracias por informar con tan buen humor !!!
Anónimo

Eso será después que se reparta la torta porque antes la veo difícil che
Carmiña

jueves, 6 de julio de 2023

Volvió una noche...

     

por Tano de la Mondiola

El Tano volvió de sus vacaciones veraniegas (es verano en el otro hemisferio) en un resort en Cañada del Níspero, con pilas recargadas (las puso en el freezer las Vidor).

Y salen algunos memes para esta primera semana de Julio.










Agua que no has de beber ...


por Medio Gurméndez

Recuerdo perfectamente cuando durante el gobierno de Jorge Valle (el argentino llorón) nos cayeron las 7 plagas de Egipto ... ¡pero acá!.
¡Hasta aftosa tuvimos!
Años después, reconquistado el gobierno Palillón (mezcla de Pálido y Bermellón, aunque en la Colisión multicolor el verdolaga de Colector Abierto de Manini Arroyos tiene mucho más importancia que los bermellones del desaparecido en acción de Talqui) le vuelve a pasar lo mismo. Pandemia de Cobicho que se continúa con sequía que nos deja sin agua corriente al 60% de toda la población (Montevideo y toda el área metropolitana y aledaños). ¿Será posible que siempre les pase algo?
Porque lo de la pandemia nos atacó a nosotros y a todo el Mundo. La cuestión es que no en todo el Mundo respondieron de igual manera. Acá nos hicieron creer que éramos unos crack porque habíamos soportado la primer ola (que se daba en Europa y EEUU ... ¡pero no acá!). Hasta que vino la pandemia en serio y ocupamos varias semanas seguidas el podio en primer lugar de las muertes por número de habitantes.
Pero hoy quiero hacer alguna reflexión sobre el agua.
Esa agua de la que siempre nos orgullecimos y nos sorprendíamos cuando en países europeos no tomaban agua de la canilla como nosotros (¿quién de nosotros no tiene el recuerdo de andar en barra de amiguitos y tomar agua de la canilla del jardín de cualquier casa? ... que tampoco tenían rejas para impedir que entrásemos!). Que hay sequía y cambios climáticos parece no haber duda (a pesar de lo que digan los presidentes de turno de los EEUU, negadores a ultranza). Lo que todos nos preguntamos es cómo no previmos que esto que hoy sucede nos iba a suceder!
El 20 de marzo de 2020, a un par de semanas de ocupado el trono por el princeso, se decretaba la primer emergencia agropecuaria de este gobierno por la sequía. Es claro: en marzo del '20 ya había sequía. Y se ayudó a los estancieros a mantener sus vacas y sus ganancias. Y después se extendió la ayuda a los granjeros que como son menos ricos tienen menos fuerza en sus reclamos. Y se decretó emergencia agropecuaria de nuevo en diciembre del '20 y en todo el año '21 y en enero, febrero, mayo, julio, octubre, diciembre del '22. Y durante todo el '23. Es decir que los señores sabían que había sequía y que había que apoyar a determinadas gentes y animales que la sufrían. ¿Nadie los avivó que esa misma sequía iba a comprometer sí o sí el caudal y las reservas de los ríos de donde se saca el agua para las canillas de la población? A principios de este año se gritó y fuerte que el embalse de Paso Severino se iba a agotar, sin duda. Pero el secretario Álvaro Flaco y el princeso salían un día sí y otro también a pedir que no cundiera el pánico, que todo iba a estar bien. Como en la pandemia. Y miraban para otro lado y no planteaban ningún plan de salvataje de la población metropolitana y su agua. 
Agua que ya no es potable ... pero que dentro de poco será agua sanitaria (dijo el propio princeso) es decir para la cisterna y lavar la ropa y quizás bañarnos.
Y para los que piensen que mientras se construía el Antel Arena se dejaba secar Paso Severino les recuerdo que el Plan de Casupá debió ser concebido, estudiado, valorado, proyectado y hasta conseguida la financiación; que eso lleva tiempo y que cuando estaba pronto el princeso y sus amigos lo encajonaron ... pensando que algún día iba a llover.



domingo, 2 de julio de 2023

Para entender las encuestas


por Mínimo Gurméndez

"Los números son siempre fieles y verdaderos" leí una vez. "Son los que hacen los números los que nos mienten" agregué luego de leerlo.
Solo así pude entender las encuestas
En nuestro paisito hay encuestas casi desde siempre y en mayor o menor medida han pifiado siempre. 
Quienes quieran ver lo escrito en este pasquín sobre el tema puede recorrer los artículos referidos cliqueando aquí ( artículos sobre encuestas )
Hoy solo voy a tratar de analizar los grandiosos resultados que, para las encuestadoras vernáculas, tiene la gestión de nuestro princeso, de su gobierno o de su Colisión Multicolor.
Para Pifia la aprobación de su gestión ronda el 44% (dos puntos más arriba que la desaprobación).
Para Equipo (del gobierno) la aprobación es del 45% (doce puntos más arriba que la no aprobación!).
Para Opinación la conformidad con el gobierno es del 43% (también doce puntos más arriba!!).
Hasta Fartum le encaja 44% de confianza al princeso (aunque nueve puntos por debajo a la no confianza).
Es más: en las encuestas de ¿Qué votaría si las elecciones nacionales fueran el domingo que viene? aunque quedan por debajo del Fondo Angosto siempre, los Colisionados consiguen siempre también más del 36%.
Acá es donde surge mi pregunta: ¿Qué hay que hacer entonces para que la gente no te vote?
Al Fondo Angosto se le fueron votantes en la última elección (y perdió por ello) y luego de sesudas elucubraciones diagnósticas surgió que el colchón de Raúl Sentí, los cargos del yerno de Marismendi o la nuera de Carambola, el despilfarro del Antel Arena al que hemos ido casi todos a disfrutarlo, y sobre todo y más que nada, la inseguridad ciudadana eran los culpables de la migración de votantes!!!
¿Alguien me puede explicar como hace nuestro princeso para mantener esos porcentajes después de Haztelsano, del pasaporte de Marset, de la suba de combustibles y de tarifas, del agua intomable para el 60% de la población, de Jeber y su nunca-un-plan de seguridad, de los salarios que a gatas se recuperarán al final del 2024 con 5 años corridos de pérdida, de la agencia de colocaciones que fue desde ASSE a las Intendencias pálidas y dos centenas más de etcéteras?
¿Podrá alguien explicar algo en Comentarios antes de que deje de creer en la Inteligencia Humana Natural?


Comentarios


Por algo no hay comentarios. Nadie puede.
Meri

Eso es porque Ud. Mínimo! ....no cree en la inteligencia artificial! A la que le pusieron intelecto...
Carmiña

sábado, 1 de julio de 2023

Me lo contó el fotógrafo

Luego de la larguísima interpelación al ministro Jeber el fotógrafo se durmió una buena siesta y hoy recupera las fotos y lo que se decía en esos momentos.
















Comentarios


Que buen enfoque ese fotógrafo! Y da para más el ministro!
Carmiña

El bordeau de la corbata bien a tono
Anónimo

Jajajaja... Excelente!!!
Anónimo

👏 👏 👏
Daniel