In Invernum qualqum soreteae fiumo expelent

DEFINICIÓN


galanga (diccionario de la real Academia Española)

3. f. Bacín plano con borde entrante y mango hueco, para usar en la cama.

viernes, 16 de junio de 2023

Desaparecido(s)


por el Flaco

mientras muchos proclamaban

allí en los Pasos perdidos

su alteza no fue a  palacio

se hizo el desaparecido

 

cuando no cortando cintas

como un premier distraído

perpetuando su cosecha

de méritos mal avenidos

se ausentó como un cobarde

igual que el milico guido

 

su ministro de defensa

cultor de la demagogia

bien rodeado de su logia

pero nunca fue aplaudido

olfateaba a los presentes

como si oliera a podrido

“nunca más el terrorismo”

le machacó en los oídos

 

la vicemagistratura

incluso ahí, caradura

mascó  un monólogo frío

una receta al vacío

(hubiera deseado estar

con Victoria en esta boca

posando un rictus de loca

casi siempre lo consigue)

como colando la grasa:

“mirá, son cosas que pasan

(una mueca, total) y la vida sigue”

 

en estos cincuenta años

después del golpe de estado

el voto desencantado

nos trajo cinco mejores

con mucho olor a pescado,

pasaportes, violadores,

narcos cuasi diplomáticos,

ministros tan carismáticos

que se esconden en los fueros,

algún senador fulero

ahora caído en desgracia,

qué lástima la democracia

con actos reparadores

luchando contra el olvido

sin vergüenza el presidente

haciéndose el escondido


Sin palabras; no hacen falta.

Comentarios


Muy buena flaco.
Ke Verba

Lamentable la vice, JG y secuaces y la ausencia del princeso. Y encima hoy sale con la paloma de la paz. Qué fantasma nos tocó de presidente!
Meri

Nunca entenderé cómo todos hablamos y nos solidarizamos con el holocausto, pero no somos capaces de poder hablar sin tapujos, y solidariamente de nuestro "pequeño holocausto "
Anónimo

De terror
Anónimo

martes, 13 de junio de 2023

MAZDA CX-300 (espacio contratado)

por Trancazo

Nuestros amigos de MAZDA URUGUAY, en el marco de la próxima llegada a nuestro país de la joya de su línea de alta gama —el MAZDA CX-300—, nos han seleccionado para la realización de un road test y la evaluación correspondiente. Para ello, para probarlo en ciudad y en ruta hicimos un pequeño viaje al litoral, precisamente a Paysandú y a Concordia. La idea era ya aprovechar para visitar una magnífica zona de nuestro país y observar la capacidad de carga del baúl y cómo se comporta el vehículo muy cargado.

El CX-300 es un auto espectacular que se distingue por la fina ingeniería automotriz que le brinda no solo un rendimiento energético superior sino también prestaciones que desafían la ciencia ficción, haciendo un uso intenso de lo más avanzado en Inteligencia Artificial que en el caso de MAZDA se denomina SAI (Sensitive Artificial Intelligence, por sus siglas en inglés, inteligencia artificial sensible).   En este breve informe no podemos extendernos en las innumerables prestaciones que la computadora de a bordo brinda procurando la mayor seguridad y confort tanto para el conductor como para los pasajeros; de manera permanente, vía internet de alta prestación la computadora recibe una gran cantidad de información del más variado tipo (meteorológica, de tránsito, actualización de sus algoritmos de gestión, etc.).

Solamente a título de ejemplo, describiremos una novedosa función que, entre otras muchas, llamó nuestra atención. ¿Sabía usted que las estadísticas mundiales de siniestros de tránsito, con heridas graves y mortales, consignan que el 1,18% de las mismas tienen como causa principal un mal manejo de flatulencias en el habitáculo? Seguramente no. Es un tema tabú que oculta tal vez intereses perversos. Pero, MAZDA, a través de sus departamentos de ingeniería, informática y responsabilidad social han dotado al CX-300 con el módulo FMS (Flatulence Management System, sistema de gestión de flatulencias). Mediante sensores estratégicamente dispuestos en el vehículo, el sistema detecta de inmediato la aparición de un flato, tanto de modo cuanti como cualitativo. Ubicado el origen en 3D del evento, de modo automático el sistema dispone la apertura controlada de las ventanillas con una disposición cruzada tal que asegure la más efectiva y rápida ventilación. Si esta primera medida es suficiente, una vez que la atmósfera interior es nuevamente potable, las ventanillas se cierran por motivos de eficiencia energética. Si los sensores determinan que la magnitud del hecho supera ciertos límites que vienen fijados de fábrica pero que pueden parametrizarse por el usuario (todos sabemos que la tolerancia a estos fenómenos es subjetiva y no es lo mismo lo propio que lo ajeno), pasa al modo que se denomina ATAQUE BIOQUÍMICO en el cual el sistema asiste al conductor, casi de modo perentorio, para que estacione cuanto antes y se sueltan los cinturones de seguridad y se abren todas las puertas para facilitar la pronta evacuación. Suena una alarma advirtiendo la situación de riesgo. Una vez que se logra la disipación segura, la alarma se detiene y se puede continuar la marcha, con seguridad.

Si el algoritmo determina que hay varias ocurrencias con cierta regularidad que corresponden al mismo autor, le indica de modo discreto al conductor la posible situación peligrosa y sugiere una particular regulación del aire acondicionado y de la ventilación cuando detecta la presencia de esa persona.

Este maravilloso avance de la ciencia automotriz, al servicio de la seguridad y del confort, me retrotrae a mi infancia. Recuerdo que cuando en el viejo Chevrolet pasábamos con mis padres a buscar a la tía Carmen que viajaba atrás en el medio con mi hermana y conmigo, apenas ella subía, bajábamos las ventanillas.  

Comentarios


Juassssssss! Una fineza de la ingeniería automotriz
Fernando Machado

Que avances !!! Antes había que fumarselo calladito la boca !!!!
Andrea V

lunes, 12 de junio de 2023

Mariano


por el Flaco

Montevideo empieza con eme de Mariano

y termina con o de Mariano

vaya a entender uno por qué

 

Montevideo no sabía

que tenía el reflejo

de la tristeza a flor de piel

hasta que tuvo que recibir

en su vientre de tierra fecunda

al obrero ilustre ahora dormido

 

la rambla se detuvo para verlo irse

y el Cerro le ofrendó una fortaleza

donde atesorar su memoria

los barrios plantan jardines

para honrarlo en mil colores

las escuelas enseñan esa gentileza

las ferias sueñan su optimismo militante

las plazas  lucen placas con su nombre

y en las esquinas

las calles todas se cruzan 

con aquel bigote y sus lentes

para que los recién llegados

conozcan el nuevo

gentilicio de los capitalinos

desde ahora montevidearanos

 

Mariano empieza con eme de Montevideo

Montevideo termina con la última letra de su nombre

la muy fiel y reconquistadora

anochece ahora más

huérfana de su gesto imprescindible

pero amanece cada día

más enamorada más orgullosa

protegida y bien cuidada

por el ángel de Mariano

 

           para Mónica



Comentarios


Me encantó, gracias por este homenaje
Anónimo

Muy bueno gracias
Anónimo

domingo, 11 de junio de 2023

Los amigos de Penadás


por Máximo Gur Méndez

Habiendo ya pasado un tiempo prudencial como para que Penadás y sus abogados hicieran uso de su derecho a denuncia por difamación es que me pongo a escribir de todo esto (¿hizo la denuncia, Penadás, o le convencieron de que seguir mintiendo iba a ser contraproducente?).

Y mucho, pero mucho se ha tratado de enturbiar este tema.
Es lo que pasa cuando los implicados son de la alta alcurnia, la casta de los intocables.

Penadás fue acusado (evidentemente por despecho partidario en un acontecimiento menor que nunca habría pensado nadie que iba a terminar en esto) de abuso sexual de menores. Lo primero que hizo este tipo después de dicha acusación fue una declaración a la prensa (no fue conferencia de prensa, no permitió preguntas) en la sala de prensa del Parlamento.

A empezar a desmenuzar estas cosas: nadie tiene la posibilidad de citar a toda la prensa (y que esta vaya y no haga preguntas) como este sujeto. Y lo hace desde un lugar casi inaccesible para la enorme mayoría de los orientales como lo es el Parlamento. A pesar de que lo primero que dijo es que él quería separar su vida pública de la privada. No parece ser la mejor manera de separarla llamar a la prensa como un senador ofendido. Ninguno de los menores abusados, ni sus familias, ni los defensores legales tienen acceso a tamaño despliegue.
En esa ocasión se victimiza él mismo, tratando de hacernos creer que por su condición de homosexual, era un perseguido más; elección sexual que jamás había sido asumida como quiso hacernos creer en ese momento. Ser homosexual no implica hacer abuso de niños y adolescentes.

Inmediatamente salen los amigos de Penadás a decirnos que le creen a él, a su amigo de siempre. Y quienes salen son desde el princeso al ministro del interior Jeber, desde senadores al presidente del Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (¡¡cosa más loca se habrá visto!!). 
Una senadora pálida quiso explicar la diferencia entre el delito de abuso sexual de menores de su correligionario y amigo con cualquier político que sea corrupto. Lo importante es que Penadás no gastaba plata del estado.
Ni que hablar del otro amigo de Penadás, el profesor de historia que le conseguía chiquilines a cambio de plata. A Penadás y a otros más. Un profesor que siguió trabajando en el liceo militar sin incomodidad hasta que frente al desafuero de Penadás quedaba medio ridículo que él siguiera en clase. No se olviden que al director del IAVA por dialogar de más con sus estudiantes lo acusaron de insubordinación, lo separaron del cargo, sumario y retención del 50% del sueldo.

Y si tantos amigos tenía y desde hace tanto tiempo, ¿nadie sabía nada? Penadás levantaba los chiquilines hasta en el estacionamiento del Palacio Legislativo ... pero nadie sabía nada. 

Claro, los amigotes todos pidieron que se trate su desafuero con discreción. Hasta llegaron a pedir una sesión secreta. Los que prenden fuego a cualquiera porque debe la contribución inmobiliaria de la casa que se están construyendo con sus propias manos bien que tratan con mesura a estos bichos.
Pacto de caballeros piden. Como que en el Senado no hubiesen mujeres. Y debo decir que muy caballero no era el sujeto que abusaba de menores (porque en niños y adolescentes no hay prostitución: hay abuso).

¿Dónde andarán los que suplicaban penas cada vez mayores para delitos cada vez menores; los que pedían castración para violadores (SIC)?
¿Será que lo de Penadás se convierta en una nueva Operación Océano es decir: nada?


Comentarios


Excelente, Daniel
Anónimo

Lo de " blancos pillos" también aplica a estos degenerados que se creen tan impunes que piensas que no les pasará nada. No se si irá en cana o no, pero que al parlamento no vuelve.
Y por mas que Diga Da Silva que el no es mas blanco, siiii lo es.
Ke Verba

Brillante👏👏👏👏👏
Anónimo

Este debe ser el sentir de todos y todas! Sin partido , sin edad, de cualquier orientación.
Ojalá no se diluya en apelaciones, y falta de memoria en algún tiempo. Por suerte tenemos estos aparatitos ,que nos refrescan la memoria y aún podemos manejarlos a piachere!
Carmiña

sábado, 10 de junio de 2023

IBERIA milagrosa

 

por Trancazo

Ayer volví de Madrid en IBERIA y tuve la oportunidad de presenciar un milagro. En el aeropuerto madrileño, Barajas, vi con que cuidado y afecto se trataba a un pasajero uruguayo que se desplazaba con gran dificultad y a quien por ello se le puso a disposición un funcionario quien en una silla de ruedas lo llevaba a donde correspondía. Por supuesto que embarcó primero, atendido con gran cuidado por todo el personal de IBERIA y la mirada compasiva de quienes también viajábamos.
Cuál sería mi sorpresa y admiración cuando luego de casi 13 horas de viaje que logran dejar entumecido a cualquiera me encontré en el hall del aeropuerto de Carrasco con aquel casi inválido que ahora se desplazaba con maravillosa facilidad y rodeado por los familiares que lo aguardaban, literalmente «saltaba en una pata». ¡Milagro!

Comentarios


Maravilloso, un genio.
Anónimo

Bienvenido y te diré que los milagros suceden ,más aún cuando uno llega y lo esperan sus afectos!
Carmiña

Que pedazo de un hdp!!!
Anónimo

Conclusión: no hay como viajar en first class ( y en Iberia…) 
Flaco

jueves, 8 de junio de 2023

Desaparecidos - encontrados


por Mínimo Gurméndez

En La Galanga hay de todo: hinchas de fóbal de Penadoy, de Naciomal, hasta de Defendido sin buscar mucho. Ateos, cristianos, no sabe no contesta. Carnívoros y ex veganos. Con buen oído musical o con una zanahoria en el pabellón auricular. Viviendo en el paisito o fuera; en la Capital o campo adentro.
En lo que todos somos contestes es en la sensibilidad humana a algunos temas. Y en los Desaparecidos no hay dos tipos. A todos nos une la misma piel, la misma entraña.
Así que sin ninguna dificultad estoy seguro que puedo escribir en nombre de mis otros hermanos y también en nombre de los y las Editoras de este pasquín.
Es que el hecho de haber encontrado un desaparecido/a más nos conmueve a todos. 
Para quienes no saben de qué hablo: una de las tareas realizadas por el terrorismo de estado de nuestra pasada dictadura era torturar a todo detenido político aunque no fuera necesario. Había que maltratarlo, hacerle doler, mostrar que quienes te tenían encapuchado eran los que disponían de tu vida. Algunos se extralimitaban en la tortura y el detenido se les moría. A otros sencillamente se les asesinaba. Y algunas de las que sencillamente se les asesinaba eran las mujeres a las que se les había mantenido con vida hasta terminar su embarazo y, al parir y apropiarse de su hijo/a, se convertían en material de desecho. 
Pero ya no entregaban los cuerpos con orden de no abrir el cajón: hace 40 - 50 años habían congeniado con las otras dictaduras latinoamericanas que era mejor esconder los cuerpos, que el horror y el dolor persistiera en la familia por siempre. Y así los terroristas de estado de nuestro paisito hicieron desaparecer a sus asesinados. 
Hubieron connotados políticos uruguayos que negaron (y aún muchos niegan) que esto hubiera pasado. También estuvieron los que minimizaron el acto de barbarie (Lavenida padre dijo una vez que en Uruguay había una decena de desaparecidos como que 10 no era tanto a pesar que hay 197 registrados). Sangrinetti por su parte dijo que en Uruguay no había niños desaparecidos - apropiados, como que desaparecer a los 20 años ya es diferente.
Hoy y gracias a una búsqueda incansable (nunca mejor dichos ambos términos: se los busca sin datos - que seguramente los hay - y sin descanso y contra toda ayuda inexistente) se encuentra a alguien más. 
Y eso da esa mezcla de alegría, llanto, esperanza, tristeza y rabia.
A casi todos.
Siempre hay un gran sorete. Por ejemplo el diputado bermellón, ex fiscal e hijo y sobrino de generales de la dictadura, Gustavo Bajaba que muy suelto de cuerpo dice "¡Qué casualidad que, en momentos en que se está por empezar a discutir la Ley de resarcimiento a las víctimas del terrorismo (obviamente solo menciona a las víctimas de la guerrilla urbana, no a los que aún sufren y penan de sus agravios por la dictadura; NdelE) se encuentre un cráneo en un predio militar!" (absolutamente SIC). De esta hijoputez no se vuelve.
Más vale quedémonos con una reflexión hecha por uno de los hijos de un desaparecido hallado: "Él siempre estuvo allí; hasta que lo encontramos."

Comentarios


Me revuelve el estomago, solo pensar en las atrocidades.
Pero me revuelve más el sentido comun, en pensar en los defensores de estas barbaries.
Anónimo

Memoria, verdad y justicia. Abrazo a las familias, que viven días muy difíciles cada vez que se anuncia un hallazgo y hasta que se identifican los restos.
Jorge Temponi

Los muertos que vos matais gozan de buena salud (Pierre Corneille, 1643)... Son memoria viva del presente. Dictadura nunca más!!
Anónimo

Nunca más terrorismo de Estado
Anónimo

Suscribo de principio a fin Para los Lacalle o Cejinetti: a qué no se animan a ignorar a las víctimas del holocausto….? 
Flaco

jueves, 1 de junio de 2023

domingo, 28 de mayo de 2023

Milyuna (y tantas) narices y una sola mentira


por el Flaco

milyuna formas de

nariz y

una sola cosa

atestan la zoología

 

narices aristocráticas

narices de “no  cuándo

narices de navidad

narices de tanto dolor

narices tipo motel

narices psicosomáticas

narices barrocas

narices muy de oficina

narices tan musicales

narices “ponte tú”

narices de buenas noches

narices emergentes

narices ya consagradas

narices sin pasado

narices sin cara

narices descaradas

narices todo terreno

narices de mal humor

narices 3/4 D

narices cuenta corriente

narices punto y aparte

narices after hour

narices 20 semanas

narices edulcoradas

narices piso 14

narices de sobremesa

narices promocionales

narices 30 %

narices de vernissage

narices de blanco y coca

narices cristal de roca

 

 

milyuna forma

narices y

una tan

sola

mentira

miércoles, 24 de mayo de 2023

Las manos ásperas


por Verdecito

Así fueron las cosas aquel día de otoño en que el sol entraba como espadas por las ventanas de la calle Hocquart y se bailaba sobre un piso de linóleo que parecía la lava del Vesubio cayendo sobre el mapa de Italia mientras explotaba la guerra y el hambre y el exilio de miles que huyeron hacia América en busca de consuelo cuando a muchos se los tragó el mar y a otros tantos la propia tierra que labraron con yunta de bueyes bajo un sol enceguecedor, con la piel y la garganta resecas, las manos ásperas y los ojos melancólicos de los albañiles y de los feriantes cocoliches voceando tangerinas dulces entre el cacareo histérico de las gallinas en las jaulas y los chanchos resbalando sin poder afirmarse en el hormigón del mercado.

Yatasto / Collage digital / PhC25
2021 / Yamandú Cuevas.

Eso mismo pasó el día que el silbato de la fábrica tuvo algo de bocina de barco despidiendo a los tanos que partían a ganarse el pan de cada día con el sudor de su frente, para construir la casa propia mientras criaban hijos a pura teta y pan duro y maldecían a los criollos que comían carne el viernes santo cantando canciones subidas de tono entre el vino y el humo.

Mi abuela, que era española de mantón celeste y rosario en la mano les pedía a los tíos que por Dios no hicieran eso, pero ellos, que no creían ni en el Che Guevara, no hacían caso a nadie dale que dale a la guitarra y al bandoneón. Cuando vi venir a Don Éttore con el facón atravesado en el cinto, jamás hubiera imaginado que cantara tan lindo y sobre todo que cortara tan bien aquel cordero de Dios.

 

Tomado de libro “Sigan la imagen” de la Editorial “El que piensa pierde”/ 2020, para La Galanga, el 18 de mayo de 2023.


jueves, 18 de mayo de 2023

Todo el año es Mayo


por Odoacro

El miedo es un río. 
Es un líquido oscuro que pasa, se nos queda. 
El miedo es el viejo de la bolsa. 
Si, ya sé, mis viejos eran unos hijos de puta asustaniños. 
El miedo es verde oliva. 
Es oscuro.
El miedo va por las calles y te busca te caza, te encapucha.
Te tortura
Te mata 
Te Desaparece
El miedo es memoria oscura. 
No estamos todos 
La familia no tiene donde ir a llorar
tirar sus cenizas. 
El miedo es incierto
Sorpresivo, traicionero.
El miedo es cosa de valientes  
Exige nunca mas.



miércoles, 17 de mayo de 2023

Memes

    

por Tano de la Mondiola


Agua, pedofilia, Fondo Angosto y Ricardito



(es Robert, no Roger, pifié pero es igual)






Comentarios


Genial!! Muy creativo..
Anónimo




martes, 16 de mayo de 2023

Pétalos


por Caperuza Rebelada

Los pétalos de la memoria
vuelan entre nosotros
el tiempo los detuvo
están aquí...
la juventud se hace eco
resuenan escandalosamente
No pudieron
el silencio es otro
no el que quisieron callar
este grita
crece
se multiplica... 
Son eternos
están, estarán 
memoria siempre 
siempre memoria
humanas humanidades
que no deshojan
margaritas eternas
Presente
siempre presentes...

lunes, 15 de mayo de 2023

Luisa, a secas


por el Flaco

Mi cuñado me dice que tengo razón cuando comento en voz alta que mis padres no eran unos padres cualquiera. Que tenían sus singularidades; que no eran como los papás de mis compañeras de la escuela. Papá siempre decía entre carcajadas que éramos la familia “del uno”: una sola novia, un solo trabajo, una sola cosa a la vez, una sola hija. Y hasta un solo nombre. Consideraban que era cursi eso de ponerse dos o tres nombres (que se sumaban a los dos o tres apellidos, más el de casada que muchas mujeres adoptaban como estandarte social). Coleccionaba tarjetas de presentación que le resultaban así de ridículas, en una caja de madera de habanos que se había fumado en los recreos del liceo con el profesor de matemáticas. Una vez me las mostró en unas vacaciones de verano. Calculábamos que la gente hacía grandes inversiones para meter tanto currículum patronímico en una cartulina de ocho por cinco centímetros. Y nos reíamos mucho inventando personajes con nombres largos y apellidos cortos. O de apellidos largos, bien pomposos, precedidos de nombres que buscábamos en la guía telefónica. Recuerdo que siempre me despertaba en las siestas antes de ir a la playa con una imagen: figurate si tenés una muñeca, y la perdés. Y si una nena la encuentra, y le pone otro nombre y la quiere como si la hubiera comprado. Y vos tiempo después, y luego de tanto buscarla, la ves de lejos, y gritás “esa muñeca es mía, yo la perdí….”. Entonces la mamá de la niña te responde: ¿cómo sabés? ¿Acaso tenés cómo probarlo? Menos mal que era un sueño, me decía cuando me despertaba. Nunca se lo conté a nadie. La abuela afirmaba que si eran sueños feos, mejor escribirlos y luego quemar la hoja de papel para que no se dieran.

Nunca tuve que ir a rescatar muñeca alguna. Siempre cuidé mucho las pocas que tuve. Y tampoco les puse muchos nombres. Por si tenía que salir a buscarlas y la gente no me entendiera. Y porque además respetaba la tradición familiar. Y no sabía tanto de nombres, la verdad. Cuando aprendí a hacer oraciones con sujeto y predicado, la maestra un día me descubrió una lista de nombres masculinos en la libreta de deberes. Creyó que era una nómina de pretendientes de la clase. Le contó un tanto avergonzada a mamá que seguro yo era muy enamoradiza, porque había hecho un trencito con Marcelo, Gustavo, Martín, Miguel, todos mis compañeritos varones. Y todos vivieron su vida con esa versión. Nunca me preguntaron el por qué lo de la nómina. Era por si un día llegaba a casa, y a la hora de la cena, mis papás me sorprendían con la noticia: ¿sabés Lu ? Vas atener un hermanito….! ¿Adiviná cómo le vamos a poner? Y entonces yo ahí los hubiera dejado ciegos sacando mis apuntes y dando mis preferencias. Pero, ya saben. La familia del uno….. . Qué bien me hubiera venido tener uno; por lo menos medio hermano.

Me hubiera ayudado, y mucho. Nos hubiéramos turnado más fácil. Hasta nos habríamos repartido tareas y ahorrado la mitad del tiempo hasta ahora. No hubiera tenido ningún problema de celos y esas cosas de Susanita con su hermano menor y otros dilemas. Habríamos repartido el botín entre los dos: papá es mío, y mamá tuya mientras yo estoy en la escuela. Como soy la mayor - naturalmente era un bebé y no entendería mucho de esas cosas por un tiempo -, tenía que hacer el esfuerzo por darle motivos de envidia cuando papá me agarraba en brazos, o mamá me peinaba antes de salir a lo de la abuela Blanca Rosa.

Pero me quedé hija única, y con un solo nombre. Ya más grande, en donde estuviera me preguntaban “¿Luisa cuánto…?” Siempre les respondía “Así, como le dije, Luisa, Luisa a secas.” Seguro que más de uno ha creído que no tenía apellido. O que, si lo tenía, me avergonzaba decirlo. O me hubiera delatado fácil, y no tenía ganas de andar explicando a cada rato con todos los detalles. Cuando nací no existía eso de poder elegir el apellido a asignarle a los recién nacidos. O ya de adulto, querer cambiarlo, como los escritores que se ponen el de la madre. Llegué a creer que el apellido no era necesario para la vida. Que la identidad era otra cosa, mas allá del sexo o el color del pelo. Éramos la familia de todo en poca cantidad, pero una familia común y corriente. Hasta ese día.

Era jueves 20 de abril. Papá siempre fue el primero en venir a mi cama a saludarme y estrujarme las orejas por mi cumpleaños. Él ya vestido para irse al estudio y yo en pijama, saltábamos cantando y nos tirábamos sentados al final del “ que los cumplas, feliiiiiizzzz!!”. Un ceremonial divertido y  acostumbrado que esa mañana extrañé de inmediato. Mamá estaba en la cocina y medio me explicó que se había ido más temprano por cosas del Centro, pero que volvería a tiempo para soplar las velitas y abrir los regalos. Nunca más tuve un aniversario con padre y tirón de orejas; aunque seguí honrando la costumbre de cumplir años.

Tampoco lo vi esa noche y durante mucho. Mamá empezó a hablar en voz baja. Como anticipando las preguntas y no dando lugar a respuestas, cuando yo la miraba con la intención de preguntarle por él. Seguro pensaba que con doce años no era mucho lo que podía tener derecho de averiguar. Y tanto menos, de saber.

Un domingo después de almorzar, escuché que la abuela le decía mientras la abrazaba “vos andá nomás, que yo me quedo esta semana con Luisa. De paso te va a hacer bien verlo, y yo aprovecho que estamos solas para ponerla más o menos al tanto. Beatriz querida, vos tené fe, que yo todas las noches pido por Héctor, y por todos.”

Debo tener algún agujero negro en el lóbulo de la memoria, porque de ese tiempo sólo retengo muy claro que de pronto me vi yendo en tren todos los meses a la ciudad de al lado. Así le llamaba yo, aunque eran como dos horas de viaje de ida, y otras tantas para la vuelta. Mamá me daba el pasaje y la mochila y se despedía con un estruendoso beso cuando sonaba el pito de la locomotora y el tren ponía proa al encuentro. Los guardas generalmente me reconocían, y pasaban a cada rato para verme. Me traían pastillas de menta, galletitas, un vaso de agua, me preguntaban si no quería ir al baño. Digamos, me mimaban. Cuando el final del recorrido estaba cerca, me avisaban que me despertara que seguro ya tendría ganas de bajarme y llegar al destino.

Se había convertido en un ritual de fin de semana,  que prontamente empecé a considerar como el privilegiado de cada mes. Eran unas horas, que vivía como días, y que siempre me parecían segundos. Llegaba sobre el mediodía, y salía de regreso a la tardecita. Él me esperaba puntualmente en el andén, y yo golpeaba la ventanilla para que me reconociera entre tanta gente y tantas caras. Debo haber creído que todos los pasajeros veníamos a buscar a nuestros padres en ese lugar. Como le salía hacerse el payaso, y sabía que yo le seguía el hilo en todo, un sábado me dijo que a partir del próximo mes, como cada vez había más gente en los andenes, me estaría esperando con su paraguas negro. Pero abierto. ¿Y si no llueve? ¿No te vas a ver ridículo?, le pregunté muerta de risa. Para nada, me dijo. Al contrario, todo el mundo me va a mirar, incluso vos, y va ser fácil que me saques entre tantos sombreros y pelucas de sopranos con sobrepeso. Así era él, de tan divertido. Aunque una vez se puso serio. De vuelta de la confitería y mirándome un tanto grave, la rodilla en el piso y su mano izquierda en mi cabeza me dijo con voz calma “Lu, si un día no ves el paraguas, no te bajes. Porque él siempre está conmigo, y viste que es grande y con puntas. Si no estoy, seguí de largo hasta la otra estación. Cambiás de andén y volvete a casa, que mamá y la abuela te van a estar esperando“. Entendí que no era un chiste, que hablaba de algo importante. Hubiera preferido creer que tal vez después me saldría diciendo que lo iba a cambiar por un gorro de Popeye, o una corona de rey mago. Pero no. No dijo más nada. Puso en la mochila los bizcochos que habían quedado, me abrazó muy, muy fuerte. Pude sentir que lo quería mucho, mucho más que a mis muñecas, y que no me importaba que me hubiera puesto un solo nombre, Luisa así nomás, a secas .

Era agosto de 1978, hacía mucho frío, pero no llovía. Saqué la mano por la ventanilla y lo vi agitar ese ya símbolo, mientras lo abría y lo cerraba, a modo de saludo.

 

Efectivamente, al mes siguiente, no estaba el paraguas ese sábado en la estación de Morón. Y papá tampoco. Seguí de largo en ese viaje. Ese viaje interminable y sin escalas, de vías kilométricas, con barreras amenazantes, estaciones tristes, de locomotoras viejas y sin remedio. Todo metido en una pirueta de la historia que ahoga la memoria de la luz con un cielo de silencio. Un cielo que algún día me regalará una lluvia, la del reencuentro. Con mucho viento para que los paraguas se sacudan, y los sentimientos de las almas desencontradas se hagan de carne y hueso. O apenas huesos; con consignas. Como esa del aniversario. La que dice “ la búsqueda del hombre que luchó por su ideal nos trajo hasta aquí…”

 

 

Para Lucía

Y por Héctor Giordano Cortazzo

13/5/1939…..30/8/1978

 

Flaco, La Reina

13.05.2023


Comentarios


Impresionante

Anónimo


Hiciste increíblemente dulce, una historia tan dura..👏🏻👏🏻

Anónimo