Escarcha
A visitar amistades
vine a Uruguay desde Oriente.
Y hablando de "oriente" digo:
pa' orientarme está mi gente.
Pregunté qué ropa llevo,
dijeron "poquito abrigo".
Con amistades como esas
¿quién precisa un enemigo?
Me juran que no hacía frío.
Se encuentran todos absortos.
Yo lo que sé es que me muero,
se me congela hasta el oro de los anillos.
Soy reacio a los consumismos
pero ahora mismo calculo
que si no me compro estufa
se me congela hasta el cuello.
Preciso guantes de lana y
calzoncillos largos nuevos.
Se me congelan las manos,
se me congelan los huecos de la cadera.
El frescor que se me cuela
por los pies con medias rotas
me sube por las dos piernas
y me encoge las musculaturas de los muslos.
En dos puntas, no exagero,
ya a esta altura junto escarcha:
en la punta de la nariz
y en la punta de la birome, que ya no escribe.
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